El altar más hermoso de la honra

Foto tomada de facebook

El amor infinito a la patria y a la gloria que se jura sobre las sepulturas de los muertos, está presente esta jornada de jueves, Cinco de septiembre, en el cementerio Tomás Acea de la Ciudad de Cienfuegos, donde reposan los restos de los héroes y mártires del Levantamiento armado de 1957.

Fruto del valor desmedido de los revolucionarios cienfuegueros, el levantamiento popular removió los cimientos de la tiranía del cicario Fulgencio Batista.

La historia de Cuba atesora la hazaña del grupo de marinos, soldados y cabos de la Base de Cienfuegos, que  en contacto con el Movimiento 26 de Julio, persistió en la idea de producir un levantamiento.

Organizar con posterioridad al alzamiento, un frente en las montañas del Escambray, tras  tomar las armas de Cayo Loco, era el objetivo fundamental del grupo de patriotas de la sureña provincia de Cienfuegos.

En ese momento de auge revolucionario, constituir un segundo frente guerrillero en el centro de la Isla, era estratégico y muy necesario para la Revolución orientada a descabezar la dictadura batistiana.

Era riesgosa la acción, pero los hombres del mar cienfueguero corrieron ese riesgo. Al fracasar el esquema del plan inicial, los acontecimientos no sucedieron como se pensó, pero demostró la valía de estos hombres que hoy iluminan la senda del triunfo.

Hoy es día de solemnidad y de patriotismo para los pobladores de la Perla del Sur y para todos los cubanos, a 62 años, del levantamiento armado se tributa homenaje a los caídos, porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.

 

 

 

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