El Radar informativo de los amaneceres manzanilleros

Ernesto Martínez, conductor del Radar 1590 // Foto Roberto Mesa

Muchos son los manzanilleros y manzanilleras que despiertan cada mañana sumergidos en el mundo de ondas sonoras que llevan por nombre Radar 1590, mientras preparan el desayuno y la merienda de los niños, saborean un sorbo de café, se alistan para ir a los trabajos y escuelas, o simplemente disfrutan del calor de las sábanas.

 

La cita matutina que se repite de lunes a sábados, desde las seis de la mañana, entre los oyentes de Radio Granma en Manzanillo y este espacio cumple sus 45 años; y como aquella señal del 4 de septiembre de 1974, que salió vestida de noticias, irrumpe cual rayo de sol en el amanecer de la ciudad del Golfo de Guacanayabo.

 

Voces que emiten sus tonos al éter para adentrarse en cada rincón y proponer una mezcla de locuacidad y acontecer, de jovialidad y orientación, proclaman los buenos días a su pueblo.

 

Esta radio revista informativa, que emergió de la necesidad de mantener actualizado al pueblo sobre los sucesos de la urbe, a juzgar por las opiniones de sus seguidores, cumplió y cumple su finalidad, tanto que es como “una adicción de la mayoría”, “casi una rutina”, “mantienen alerta al manzanillero, quien define cómo dirigirse en el día y planifica su vida diaria”, “un sonido oportuno y obligado en cada casa”, según criterios de los jóvenes.

 

De su estilo dinámico y el carácter intimista de su conducción, compartida entre el Premio Nacional de Radio Tomás Ernesto Martínez Robles como principal y el joven locutor Rubiel Sánchez, surge su naturalidad, esa especie de diálogo con cada persona que le sintoniza.

 

Lo que entonces respondía al acrónimo de Radio Detector de Distancia y Dirección en sus siglas en inglés, y a la frecuencia de la planta en el dial, es hoy una referencia común e indisoluble a la veracidad, la objetividad, la inmediatez de los hechos que protagonizan los manzanilleros, con la que labran el camino del futuro y a la vez hacen historia.

 

Redactado previamente, grabados y editados, en vivo, vía telefónica, con el sello de los corresponsales, emitidos en secciones, pero nunca está ausente el hecho acaecido en voz de sus actores, y enriquecido con la magia del lenguaje radiofónico, donde efectos y música se unen a la palabra para generar imágenes acústicas en los oyentes.

 

Responsables de esta armonía son los hombres que detrás de las consolas y las computadoras concatenan los disímiles recursos del medio para comunicar. Entre ellos su titular Lázaro Nani Santiesteban, sonidista de la planta, quien ha crecido entre sus ondas, madrugada tras madrugada.

 

Cuando se realizaba con cintas magnetofónicas era más difícil y aunque la tecnología digital lo ha facilitado, se impone el reto de elevar la creatividad, y la funcionalidad de los cortes, efectos, cortinas, en correspondencia con la función comunicativa por excelencia del Radar.

 

Su identidad y el quehacer constante le imprimen a este tiempo radio una dosis de distinción dentro de la programación de 24 horas de la casa radiofónica. Con su privilegio de abrir las puertas informativas del día a los manzanilleros y manzanilleras, y tener un colectivo profesional, ha sentado las bases para estar en la preferencia.

 

Ello lo confirman los estudios de audiencias realizados históricamente. Y qué mayor prueba de su éxito que el rastro imborrable de reconocimientos, como el Primer Lugar Nacional en el género de Radio Revista Informativa en el Festival Nacional del año 1979, y la conquista de 14 premios hasta 1991, incluidos cuatro como mejor Función Informativa del país y un Gran Premio de la Radio y la Televisión Cubanas.

 

Ernesto Martínez Robles, con más de tres décadas de entrega al Radar 1590, muchos de ellos como su director artístico, vuelve siempre a sus raíces. “Aquí he fortalecido la pasión por el medio y acentuado mi crecimiento profesional. Llegué a este bajo la égida del uruguayo Jorge Ibarra Sabaleta, a quien recuerdo todos los días, no solo por la impronta que dejó al Radar sino a programas como Haciendo Radio de Rebelde, cuya paternidad es del Radar”.

 

“Sentimos una gran satisfacción y agradecemos, en primer lugar, al pueblo, por haber mantenido este espacio en su predilección, y a quienes han contribuido con la realización del mismo todos estos años. Sentimos orgullo y el respeto por todos y todas que nos sintonizan muy temprano en la mañana, que nos retroalimentan con sus ideas y necesidades, con su descontento y satisfacción, en cualquier esquina de la ciudad, en los mercados, las calles”.

 

Lo que él ha insistido en denominar “el tren informativo de la mañana” sigue siendo un regalo a la comunidad, al barrio, que se ve reflejado en sus líneas sonoras; y a sus personajes no míticos o ficticios, sino reales, que estudian, trabajan, edifican, perfeccionan la sociedad a orillas del Golfo y mirando al Caribe.

 

Con cuatro décadas y medias de transmisión y la estela de muchos hombres y mujeres, radialistas que legaron su sentido de pertenencia y sacrificio al programa, es un compromiso de profesionalidad ante la gente que recibe el despertar con su abrazo radiofónico; una meta de empeño para continuar acompañando al pueblo y motivándolo a hacer, para que permanezca buscando y emitiendo su señal el Radar informativo de los amaneceres manzanilleros.

 

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