Tres héroes fundidos en un solo día

Tres héroes fundidos en un solo día

Cada día del año se halla unido a cierto número de acontecimientos que, aquí o allá, hace mucho o poco tiempo, han tenido lugar en el mismo día.

 

Uno de ellos es el 14 de junio, en el que la valentía, la honestidad, la solidaridad y el patriotismo tienen su homenaje, cuando marcado por la coincidencia histórica ocurren los natalicios de Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, así como la muerte de Bartolomé Masó Márquez, héroes imprescindibles de Cuba y de nuestra América.

 

En 1845, nació en Santiago de Cuba el Titán de Bronce, uno de los principales forjadores de nuestra independencia y libertad del espíritu de lucha, intransigencia revolucionaria y antiimperialista y protagonista de la inmortal Protesta de Baraguá.

 

En Rosario, Argentina, en 1928, nació  Che Guevara, el joven revolucionario que se unió a los expedicionarios del Granma, luchó por la definitiva independencia de Cuba, por la liberación de todos los pueblos oprimidos del mundo y contra la dominación, en todas sus formas del imperialismo yanqui.

 

A los 77 años de edad, en 1907, en la casa situada en la calle Doctor Codina, en la ciudad de Manzanillo, murió Bartolomé Masó, mayor general del Ejército Libertador de Cuba, segundo jefe del levantamiento del 10 de octubre de 1868, glorioso rebelde de Bayate y último presidente de la República en Armas.

 

Maceo considerado el más grande caudillo militar en nuestra historia, el Héroe de Peralejo, Mal tiempo, Las guasitas, Ceja del negro y otros tantos combates es símbolo y bandera, dejando para las generaciones sucesivas un ejemplo imperecedero de patriotismo e intransigencia.

 

Por su parte, del Che, como expresara Fidel, no puede hablarse en pasado, porque los pasos en su trayectoria han dejado enseñanzas perdurables y su obra no es pretérita, ya que está en nuestros pioneros, que aspiran a ser como él, en los logros de la Revolución, y en el valor y heroísmo de los combatientes internacionalistas.

 

De igual estirpe fue Bartolomé Masó Márquez, uno de los cubanos que quien contó incondicionalmente José Martí, para la guerra del 95 y consecuente con ese compromiso con la patria dio el grito de independencia el 24 de febrero de 1895 y tras concluir la guerra, cual el más común ciudadano se retiró a su finca de Bayate hasta su fallecimiento en 1907.

 

Por todo ello si juntáramos las biografías de estos tres héroes que se hallan fundidos en un solo día, estaríamos de forma íntegra ante una parte decisiva y hermosa del quehacer histórico de Cuba y la América nuestra.

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