Banco de sangre: tarea humanitaria en rojo

Inés María Aliaga Labrada, “Hasta fines de abril hemos enviado a la industria mil 813 bolsas (50 mililitros) de concentrados de leucocitos, y más de mil litros de plasma congelado” // Foto Denia Fleitas

Manzanillo. Mayo 17.- La tarea humanitaria de los hombres y mujeres del Banco de Sangre de esta ciudad, localizado en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Provincial Celia Sánchez Manduley, es sin duda alguna una obra teñida de rojo vivo.

Ellos tienen el mérito de recibir desde horas inaugurales de la mañana, junto con los primeros rayos del sol, a esos héroes anónimos que entregan su sangre de forma voluntaria en virtud de la salud y bienestar de otros.

Justo esa labor de recoger las donaciones del líquido vital, acontecidas más de mil 800 en los primeros cuatro meses del 2018, les hace trascender, y aún más, el acto de procesar este para obtener componentes de significativo valor en la asistencia médica y para la industria químico-farmacéutica cubana.

“Nos place que nuestras producciones: concentrados de eritrocitos, crioprecipitados (cryo) o plasma rico en factores coagulantes, concentrados de plaquetas líquidas y plasma fresco congelado, contrarrestan dolencias como la anemia, el déficit del factor VIII en la sangre o la enfermedad de Von Willebrand (patología hemorrágica hereditaria autosómica más frecuente), las trombocitopenias, respectivamente”, expresa la licenciada Inés María Aliaga Labrada, subdirectora y jefa del departamento técnico.

Desde los departamentos del referido centro manzanillero, sus 61 trabajadores construyen una obra humanitaria // Foto Denia Fleitas
Desde los departamentos del referido centro manzanillero, sus 61 trabajadores construyen una obra humanitaria // Foto Denia Fleitas

Sus cuantías, que mensualmente oscilan entre valores como 900 unidades del concentrado de hematíes, 50 de plasma fresco congelado, más de 250 unidades de cryo y alrededor de 100 unidades del concentrado de trombocitos, develan la solicitud de los hospitales y centros de transfusiones localizados en los municipios de Yara, Bartolomé Masó, Campechuela, Media Luna, Niquero y Manzanillo,  región del Golfo de Guacanayabo.

A la vez, revelan cuán útiles resultan para preservar la integridad de los pacientes que acuden a las dos instituciones de mayor demanda de estos productos: el clínico quirúrgico Celia Sánchez y el Ginecobstétrico Fe del Valle Ramos, con sede en esta ciudad costera.

La faena se enrojece en los laboratorios de producción al extraer aquellos componentes que, destinados a la Planta de hemoderivados Adalberto Pesant González y al Centro de Investigaciones Biológicas,  se transforman en medicamentos.

Inés María Aliaga Labrada, subdirectora y jefa del departamento técnico // Foto Denia Fleitas
Inés María Aliaga Labrada, subdirectora y jefa del departamento técnico // Foto Denia Fleitas

“Hasta fines de abril hemos enviado a la industria mil 813 bolsas (50 mililitros) de concentrados de leucocitos, y más de mil litros de plasma congelado, incluido el plasma híper inmune: Anti D y toxoide tetánico, materias primas de preparados como el interferón, albúminas, factor de transferencia, vacunas de Anti D para contrarrestar la enfermedad hemolítica del recién nacido, el toxoide tetánico”, explica la licenciada Inés María Aliaga.

Desde los departamentos del referido centro manzanillero, sus 61 trabajadores construyen una obra humanitaria que corre por el torrente de la población cubana, de una nación cuyos servicios de salud gratuitos constituyen derecho para sus habitantes y  referente para el mundo.

“Trabajamos con satisfacción, comenta la profesional- porque prestigia a nuestros laboratorios en la red de salud completa que la población está confiada en que la sangre que se va a poner, o sus componentes, está libre de enfermedades como hepatitis B, C y el VIH”.

Así, quienes visten las batas blancas en esta área del sistema de salud, oxigenan y defienden al quehacer por el bienestar de cubanos y cubanas, realzan la bondad de un sistema médico que, como la sangre, circula y transporta vida en rojo.

Má de más de mil 800 en los primeros cuatro meses del 2018 // Foto Denia Fleitas
Má de más de mil 800 en los primeros cuatro meses del 2018 // Foto Denia Fleitas