Donantes que salvan vidas sin distinción

Donantes que salvan vidas sin distinción // Foto Denia Fleitas

“Salvar vidas es la acción más hermosa que puede acometer un ser humano”. Esa es la premisa de los más de dos mil hombres y mujeres manzanilleros que en las mañanas extienden sus brazos para llenar las bolsas de sangre indispensables en el sistema de atención médica cubano.

Así lo aseguran David Hernández Milán y María Isabel Pérez Valdez, dos de estos salvadores anónimos que enaltecen el valor humanitario del pueblo cubano, dispuestos a dar su gota por la vida.

“Desde 1978 acudo a las convocatorias y aunque sumo 176 donaciones, no doy importancia al número de estas, sino a las cientos de vidas que se han podido salvar con ellas desde las transfusiones directas o desde los medicamentos que se producen en nuestro país”, afirma el trabajador del Instituto Nacional de Deporte, Educación física y Recreación (INDER) en la ciudad del Golfo de Guacanayabo.

David Hernández Milan suma 176 donaciones // Foo Denia Fleitas
David Hernández Milan suma 176 donaciones // Foo Denia Fleitas

Mientras que ella, licenciada en preescolar que se desempeña en el círculo infantil La edad de oro, recuerda: “me dije si otros pueden hacerlo por qué yo no, es una obra de amor infinito, de respeto y altruismo, que me hace sentir mejor ser humano”.

Coinciden ambos en que la nobleza de la tarea y el espíritu que les impulsa a llegar a las periferias forman parte de los valores heredados de nuestros predecesores, “de los principios que identifican a nuestra nación, que nos hace ser solidarios por naturaleza”, a decir de María Isabel.

“Si tuviera que hablar de paradigmas, diría Antonio Maceo, el Che, Fidel, quienes tenían exacerbado ese sentido humanista”, comenta David Hernández-  “y que yo sigo a diario, en este caso, cuando acudo de forma voluntaria a entregar esta parte de mi cuerpo por el bien de otros, lo que lo hace un gesto altruista por excelencia”.

María Isabel Pérez Valdez tiene 35 donaciones // Foto Denia Fleitas
María Isabel Pérez Valdez tiene 35 donaciones // Foto Denia Fleitas

María, mientras abre y cierra su mano izquierda para que fluya el líquido desde sus venas, expresa: “no pasan cuatro meses y ya estoy ahí, donando desde mi consultorio, desde mi centro laboral, desde cualquier escenario exista o no convocatoria, basta la de mi conciencia. Sumo 35 con la de hoy, pero mientras tenga salud y razón lo seguiré haciendo para contribuir al bienestar de todos”.

“Estoy segura que mi gesto cuenta, trasciende, porque mi sangre es O negativa, que solo lo tiene el nueve por ciento de la población mundial y que es una de las más buscadas por ser el denominado donante universal, al ser compatible con todos los grupos sanguíneos”.

Así acentúa esta fémina de más de 50 años. “Ello es además un incentivo, pues quienes tenemos este grupo y factor sólo podemos recibir sangre de otro O negativo. Nada cuesta entregar felicidad a quien la necesita, y ese es el premio mayor, recibir a cambio mi satisfacción personal”.

Desde frentes distintos, David y María Isabel se erigen como ejemplo ante la sociedad, ante la familia, y aseguran sentirse felices cuando otros hablan de este acto voluntario, e informan que las donaciones realizadas desde el inicio del año en curso hasta la fecha en Manzanillo superan las dos mil 400.

Por hacer, acentúan, “queda seguir llegando a los más jóvenes desde el ejemplo, para que se incorporen a esta hermosa tarea que protagonizamos los donantes, para salvar vidas humanas sin distinción”.

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