El circo guardado en mi Corazón

Mercedes Guevara Torres // Foto Lilian Salvat

Manzanillo. Julio 10.- Dedicado a homenajear al aniversario 50 de la fundación del  Circo Nacional de Cuba los manzanilleros recibieron el espectáculo El circo por siempre, gala que se presenta por unos 12 escenarios de diferentes provincias de la mayor de las Antillas.

La última gala en esta urbe  estuvo dedicada a la Flor más autóctona de la Revolución, Celia Sánchez Manduley  por su feliz iniciativa de crear un espectáculo de variedades, y a homenajear a Mercedes Guevara Torres, una manzanillera que tuvo el honor de ver maravillosos inicios.

“Dentro, todo era hermoso, brillante; guardapoles como caramelos enormes, pista roja y gigante, camones con luces, todo el espacio aéreo colmado de aparaturas llenaba a los asistentes de interrogantes y una cortina también roja sugería que algo fantástico se haría realidad”, recuerda con agrado de aquella primera función esta golfeña que hoy peina canas pero siente juventud desbordante.

“Esta carpa giraba por todo el país diez meses con  un personal excelente en el que todos éramos una gran familia”, así continúa la artista en conversación para Radio Granma Digital.

“Yo era trepe, bailarina, malabarista, de todo un poco,  en aquel entonces teníamos que saber de todo porque no había una escuela como ahora, en la que se especializan en una manifestación”, dice emocionada esta sencilla mujer.

La función de esta noche  comenzó con un agasajo a esta fémina que es toda ternura y humildad, “ahora me dicen los integrantes del circo maestra, eso me parece que es un título muy grande. Yo comencé ahí para poder ayudar en el sustento  de mi casa, era la única hembra y la mayor, me vi obligada a trabajar, estaba muy joven solo tenía 15 años, luego me fue guastando y me enamore de todo esto”.

Muchos fueron los momentos que emocionaron  a la talentosa actriz circense pero hay uno que marco su vida sin lugar a dudas, “esa primera visita del Comandante Fidel  al circo fuel algo que quedó grabado en mi corazón, nadie esperaba su llegada, era un día de función  normal    como cualquier otro, yo estaba en el camerino y hasta allí fue me puso su mano en mi cabeza y le di un beso, por supuesto yo me quede sin palabras al verlo, esa noche fue una función única”.

La función comenzó con un agasajo a esta fémina que es toda ternura y humildad // Foto Lilian Salvat
La función comenzó con un agasajo a esta fémina que es toda ternura y humildad // Foto Lilian Salvat

La vida nos regala cosas buenas y malas a todos y Mercedes no es la excepción, “tuve que abandonar el circo por problemas de salud, eso me afecto más que la enfermedad  misma, ahí estaba mi vida, mis sueños y aspiraciones”.

De nacimiento bayamesa, pero siempre destaca que es de Manzanillo, “Si, nací en la ciudad  monumento, pero fue la novia del golfo del Guacanayabo la que me acogió con todo su cariño y me dio la posibilidad de continuar mi trabajo, funde La Pequeña Compañía,  una agrupación de niños  con variedades circenses que me permitió mostrar parte de lo que hacía en el circo y por supuesto de enseñarle a los más pequeño este arte”.

Muchos son los sentimientos que esta talentosa mujer tiene hoy guardado en su pecho pero el ver a las nuevas generaciones de artistas la confortan y llenan de alguna manera el vacío que dejó su separación  de las carpas, “me enorgullece  ser fundadora del Circo Nacional de Cuba y de haber formado parte de este proyecto de Celia, la nostalgia invade mi corazón cada vez que veo el escenario, pero tengo la satisfacción de ver a estos muchachos y muchachas que pertenecen hoy a él,  en tal alto ponen el nombre de nuestro país en tierras extranjeras, hay mucho talento y se aprecia en el resultado de cada función”.

“El circo es parte inseparable de mi vida, hoy no puedo hacer mucho, pero lo llevo aquí guardado en mi corazón”.

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