El supremacismo vive en EE.UU. a un año del dolor en Charlottesville

Washington, 12 ago (PL) Las condenas al mensaje racista y de odio de los supremacistas blancos se intensifican hoy en Estados Unidos al cumplirse un año de los disturbios que provocaron violencia y muerte en Charlottesville, Virginia.
En el primer aniversario de los hechos que conmocionaron a la nación, miembros o simpatizantes de grupos de extrema derecha vuelven a salir a las calles este domingo bajo el argumento de defender ‘los derechos civiles blancos’, esta vez con una manifestación frente a la Casa Blanca.

Tal y como ocurrió el 12 de agosto de 2017 en Charlottesville, se espera que la movilización de hoy sea rechazada por muchos contramanifestantes opuestos a su ideología y expresiones de racismo.

El 11 de agosto de 2017, nacionalistas blancos, neonazis, miembros del Ku Klux Klan, entre otros, llegaron a esa localidad de Virginia para el evento Unite the Right (Unir a la derecha) previsto para el día siguiente, cuyo propósito declarado era protestar contra la retirada de una estatua del general confederado Robert E. Lee.

Durante ese fin de semana Charlottesville fue escenario de ataques verbales y físicos entre los supremacistas blancos y quienes rechazaron su mensaje.

La jornada del 12 de agosto de 2017 se tornó mortal cuando un neonazi de 21 años embistió con su auto contra un grupo de contramanifestantes y provocó la muerte de la joven de 32 años Heather Heyer, además de que causó lesiones a otras 19 personas.

También perdieron la vida el teniente H. Jay Cullen y el piloto Berke Bates, al estrellarse el helicóptero de la Policía Estatal de Virginia en el cual sobrevolaban la movilización en actividades de vigilancia.

El organizador de la marcha de extrema derecha del año pasado, Jason Kessler, no tuvo éxito en obtener un permiso de Charlottesville para llevar a cabo una nueva acción este domingo, pero sí recibió la aprobación del Servicio de Parques Nacionales para efectuarla frente a la mansión ejecutiva.

Reportes de prensa adelantaron que en ese evento estarán permitidas las banderas estadounidenses y confederadas, aunque, a diferencia de 2017, se vetarán las banderas nazis, y se espera que el nivel de asistencia de supremacistas sea mucho menor.

Pero más allá de que atraiga a muchas o pocas personas, su mera celebración es una nueva señal de alarma para una sociedad en la que siguen golpeando los crímenes de odio y el tema racial.

De acuerdo con la Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés), el odio y la propaganda de la supremacía blanca han estado en un alto nivel durante el último año.

En un mapa interactivo difundido el pasado jueves, la organización documentó más de tres mil incidentes de extremismo o antisemitismo en el país en 2017 y 2018, los cuales incluyen concentraciones de nacionalistas blancos, tiroteos, asesinatos, complots y ataques.

George Selim, vicepresidente de la ADL, declaró a la cadena ABC News que el mitin Unite the Right de hace 12 meses fue ‘muy significativo porque ser la primera vez que la supremacía blanca realmente entró a la plaza pública desde el movimiento por los derechos civiles’.

En lo que va de este año la entidad rastreó casi 500 incidentes de propaganda de supremacía blanca, más que en todo 2017, y desde el mitin en la localidad de Virginia se han registrado 54 eventos públicos a los que asistieron personas de esa ideología.

Ante tal panorama, varias fuentes señalan que la presidencia de Donald Trump ha impulsado a muchos seguidores de ese tipo de postura, en particular debido a controvertidos comentarios del mandatario sobre grupos como los musulmanes y los mexicanos.

Se sienten validados, creen que de repente pueden ser parte del sistema político, manifestó sobre el tema a la cadena CNN Heidi Beirich, directora del Proyecto de Inteligencia del Southern Poverty Law Center.

El presidente ha tratado de distanciarse de esos grupos, pero su declaración inicial tras los eventos de Charlottesville provocó críticas de todo el espectro político, porque sostuvo que ‘había gente mala en un lado y también muy violenta en el otro’, y que había personas muy buenas en ambas partes.

Un informe publicado en marzo por el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses reportó un aumento del 74 por ciento de los crímenes de odio antimusulmán desde que el republicano asumió el cargo el 20 de enero de 2017.

Además, una encuesta divulgada el pasado miércoles por el portal Politico y la firma Morning Consult arrojó que el 55 por ciento de los norteamericanos considera que las relaciones raciales empeoraron desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.

En un artículo de opinión publicado en el diario USA Today el autor Ellis Cose consideró que el presidente ha normalizado el racismo, mientras los supremacistas blancos parecen envalentonados y Estados Unidos sigue siendo una nación el conflicto. mem/mar

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