Celia, esencia revolucionaria y de pueblo

Foto tomada de Internet

Celia Sánchez Manduley conserva la fragancia que inspira a revolucionarios y creadores. Tierna y frágil cual pétalo sedoso vierte la elegancia femenina y esparce su sonrisa por una obra a la que entregó su esencia de pueblo, hoy en renovación.

 

Su rostro y carácter habitan en la pureza de las mariposas, la sencillez de las amapolas, la belleza de las rosas. Como un espejismo eterno desde mayo de 1920 surte la magia que le concedió la naturaleza.

 

Nombrarla es despertar un torrente de sensibilidades que se hacen canción al intentar contar su historia. Aquella hazaña que latente en el tiempo no deja morir su condición natural como lo hizo su cuerpo el 11 de enero de 1980.

 

En cada amanecer en Revolución, el reflejo de su alma humilde y bondadosa, el aroma de sus valores, deja su reservorio principal y sale al aire, a la tierra y al mar para hablar de la virtud.

 

Y como en la flor habita, sigue recorriendo los campos y ciudades de su Patria con el mensaje de esperanza, llevando hasta lo intrincado de la Sierra el decir y obrar de la Revolución; hasta los hogares del llano la pasión femenina que impulsa a crecer, a crear por la igualdad, la justicia, la libertad que ella defendió hasta el último aliento.

 

Palpita entre los hombres y mujeres que habitan en Media Luna, de donde es oriunda; en Pilón, donde pasara mucho de su tiempo cuando niña, y en Manzanillo, ciudad de mar que la vio convertirse en heroína mientras integraba el Movimiento 26 de julio, enlazaba al Ejército Rebelde y la clandestinidad, dispersaba el ansias de amar a la tierra donde inició su vida inmortal.

 

En quienes la saben protagonista de capítulos trascendentales de la historia cubana, en los que sienten el influjo del Apóstol, las montañas, las nubes, en la cima del Pico Turquino donde Celia y su padre colocaron el busto de Martí.

 

Con el orgullo de ser la primera mujer soldado combatiente de las filas del Ejército Rebelde, mira por medio de cada Lilian, Carmen, Caridad, Norma o Celia, de cada fémina, la sociedad construida con el abono de su entrega.

 

Eternizada en la riqueza natural de este archipiélago, en la sensibilidad y disposición de las féminas, en la mano caballerosa de los hombres que la sostienen, vive la autóctona flor, sin marchitar cual esencia revolucionaria y de pueblo.

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Gabriel Cartaya Lopez
Invitado
Gabriel Cartaya Lopez
Por mucho que los viejos nos esforcemos en entenderlo, no hay manera que podamos explicarnos el porqué en Cuba y precisamente un pais como Cuba se consuma tanto tiempo y se use tanto los medios de información en temas como estos. Celia Sánchez existio y luchó según ustedes por Cuba (olvidemos los caprichos de su cuadra en la quinta avenida), pero ya no es tiempo de machacar tanto, ya los cubanos están hastiados de tanta pero tanta ideología, no hay por qué estar reviviendo hechos de mas de sesenta años de antiguedad. He estado en algunos países, mas de uno… Leer más »
Chichi Palomino
Invitado
Chichi Palomino

De acuerdo 100 por 100, si los responsables de la prensa en Cuba pensara de manera diferente estoy seguro que el pueblo de Cuba seria un poquito mas feliz, sin importar tanto las carencias, me refiero a las clases mas pobres

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