Martinillo, el socialista redentor de obreros

De Martinillo conocen los cubanos, a sabiendas de saberlo hijo de la tierra manzanillera desde donde gestó grandes acciones que le han hecho trascender en la historia patria como genuino defensor de los derechos de los trabajadores, de las ideas revolucionarias y de la nacionalidad.

 En La Siempreviva comenzó a forjarse el carácter intachable del joven Agustín Martín Veloz, cuyas manos aprendieron a rezagar y torcer tabacos con indescriptible destreza.

 Sus primeros gestos de grandeza humana fueron la creación de las sociedades de ayuda, La Vindicadora y Pobres Unificados, con la utilización de las ganancias logradas como vendedor de azúcar del Central Valerino.

 Aquel encuentro con la realidad obrera, le instó a sumarse a las fuerzas en pos de la organización de los asalariados y con tan solo 20 años comenzó su labor como militante. Fue su espíritu el que convocó y unió al gremio de marinos y estibadores de Fraternidad del Puerto, tabaqueros, carpinteros, y panaderos de la localidad.

 La Confederación Obrera y el Partido Socialista de Manzanillo constituidos en 1907 llevaron su impulso y entrega, y su nombre porque fungió como presidente de ambas organizaciones, que irradiaron fuerza y luz hacia barrios rurales como Ceiba Hueca, Media Luna, Niquero, Yara, Campechuela, San Ramón, Palmas Altas, el barrio del Carmen.

 Motivado por su expresión Luchar y estudiar, Estudiar y luchar guió a los obreros para que comprendieran el porqué de la defensa de sus intereses y fue el primero en Manzanillo en promover las lecturas en las tabaquerías, el creador del Círculo de Trabajadores Carlos Marx, donde se generaba el debate y análisis de disímiles temas.

 Las huelgas que a fines de 1911 iniciaron los obreros manzanilleros en reclamo de sus derechos le tuvieron como líder. Tanto él como quienes le seguían basaban sus demandas en la jornada laboral de ocho horas y el incremento salarial, como punto de partida para el respeto y dignificación de su quehacer.

 Aunque sufrió prisión y fue tildado de loco, sus palabras "soy socialista pero científico y no soy un enajenado mental" y su accionar en beneficio de los más humildes y de la patria demuestran su cordura, su conciencia y entereza.

 Murió el cinco de julio de 1934 y su cadáver tuvo como ultimo aposento el gremio de tabaqueros donde se ungió con la natural y sacrificada esencia de cubano. Y años más tarde, con el triunfo revolucionario de enero de 1959, hombres y mujeres de su generación y de las que le continuaron mostraron la validez de su fe en la redención del mundo.

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