JG: “Cuando la gente me abraza es a mi padre a quien siento” (+ Video)

“Hay muchísimo de él en mí”. Foto: Página oficial de JG/Facebook.

JG “suena como se ve”, dice el slogan de su banda. Y lo que se ve es a un hombre de energía infinita, un torbellino de improvisación y baile. Cuesta imaginárselo serio, tranquilo y callado, después de asistir a uno de sus populosos conciertos. Pero cuesta más punzar su corazón de muchacho apasionado, tocando una herida que sigue abierta diez años después.

Hoy hace una década que su familia y Cuba perdieron a uno de sus seres más entrañables: para la nación el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, alma y cuerpo del pueblo en la vanguardia. Para su hogar, el “hombre de la casa”, el guía insustituible, el vacío eterno.

De ese vacío nació la canción Querido viejo, que hace un año tocó en lo más profundo al país, desde la voz y los sentimientos de su hijo más pequeño. En ella JG afirma que la ausencia de su padre lo tortura. Y frente a la cámara de Cubadebate, explica los sentimientos que canta:

“Me tortura no tenerlo para conversar con él, para recibir los consejos que siempre me supo  dar desde niño. Él y yo siempre estuvimos muy unidos.

“Yo era de los que terminaba la escuela y salía a buscarlo donde estuviera para estar juntos. Es una manera de decirlo, pero verdaderamente me duele mucho buscarlo a veces y no tenerlo.

El joven músico, que tiene mucho de su padre, física y espiritualmente, dice que “sin embargo, cuando la gente me abraza siento sus abrazos, sus besos, aunque es torturante no tenerlo.”

Y habla del padre Juan Almeida:

“Era un hombre muy familiar, que siempre buscaba en tiempos libres, para estar con sus hijos. A lo mejor no se podía encontrar con todos el mismo día, pero siempre buscaba un momento para estar con nosotros.

“Mi hermana Diana y yo, fuimos los que tuvimos la posibilidad de vivir con él desde que nacimos hasta que falleció, pero él siempre tenía un momento para sus otros  hijos. Unos lo veían en la casa, otros en su oficina pero él siempre tenía un momento para todos.

Pregunto si, como suelen decir muchas personas de sus padres, era Almeida “cariñoso pero duro”. Y no duda en la respuesta:

—No diría que duro, sí que inspiraba mucho respeto. Y todo bajo una disciplina. Él se levantaba temprano, a veces se quedaba un rato en la casa leyendo. Y mi hermana y yo sabíamos que cuando él estaba en sus momentos de lectura o de descanso, no podía haber gritería en la casa, ni peleas entre ella y  yo. Pero, no porque lo haya impuesto él, sino porque nos inspiraba ese respeto y siempre lo mantuvimos así.

“Era un hombre muy familiar, que siempre buscaba en tiempos libres, para estar con sus hijos”. Foto: Cortesía del entrevistado.

—Dices en la canción que con él aprendiste a reír y a  llorar. ¿Lloraba Almeida?

—No lloraba con frecuencia, es un modo de decir que me enseñó muchas cosas en la vida, me enseñó a reír, a brindar, también me pudo enseñar a llorar. Yo lo vi llorar sólo una vez, yo era muy chiquito y lo vi con los ojos aguados. Fue el día que murió mi abuela.

—Hablas también del Coraje de no rendirse y de la sencillez como grandeza…       

—Él era un hombre muy sencillo. Parte de la sencillez y la humildad que llevo siempre en mis conciertos, se la debo a él. Disfruto mucho cuando termino los conciertos y las personas se me acercan y me saludan, me dan la mano y me dicen que saludarme a mí, darme la mano, es como dársela a él.

Todas las personas de este mundo con las que me encuentro, me lo recalcan todos los días: tu padre era muy sencillo, sigue así como tu padre. Tu padre era muy humilde, era de pueblo, la gente lo quería mucho.

Hace poco una persona se me acercó y me dijo: lo que más admiré siempre de tu padre, es que no se escondía del pueblo. Andaba en su Lada, con la ventanilla baja y sin aire acondicionado.

—¿Qué otros valores aprendiste de él?

—La lealtad. Era un hombre muy leal: a Fidel, a Raúl, a la Revolución. El compañerismo. Era un hombre que se relacionaba mucho con sus amistades. Sentía una gran afinidad con su pueblo y siempre estaba pendiente de las personas que le planteaban algún problema.

Tuve la posibilidad de estar con él en muchísimos actos, en distintos  lugares y siempre que alguien se le trataba de acercar y no lo dejaban, él decía: déjenlo que llegue. Dime mijo, qué te pasa, cuál es tu problema, qué es lo que te molesta…y siempre tenía un momento para esas personas. Nunca lo vi rechazando a nadie que viniera a hablarle, aunque fuera de problemas. Nunca lo vi rechazando a nadie.

—Tu padre escribió más de 300 canciones, pero tú no cantas muchas.

—Pues sí, yo canto la música de mi padre. Ahora mismo, estamos haciendo con Manolito Simonet un disco con diez canciones de mi padre, de las que no se conocen, llevadas a la onda contemporánea para que los jóvenes también tengan acceso a esa música desde  una sonoridad más moderna.

Eso va en el arreglo. Manolito se está destacando en eso y lo está haciendo bien movido y bien bailable.

Hago salsa porque es la música que quería hacer cuando creamos la orquesta, porque lo mío es música popular bailable. Pero su obra está ahí. Incluso en el primer disco mío, hecho por Juan Manuel Seruto, incorporé tres temas suyos, algunos inéditos, Qué le pasa a esa mujerSi te preguntan, absolutamente inédito y  El Jalao, otro tema que no se conocía, con arreglos muy contemporáneos. Ese se escuchó bastante en la radio desde que comenzamos en el primer año de la orquesta.

Y nunca tuve miedo de hacer su música, al contrario, me sentía orgulloso de poderla interpretar. Porque le hubiera encantado ver su música interpretada por mí.

—En la canción hablas de tu anhelo de que te viera, ¿qué crees que diría?

—No sé qué pensaría si me oye, pero creo que estaría orgulloso.

—¿En qué cosas tuyas reconoces a tu padre?

—Hay muchísimo de él en mí y también de mi mamá. Cuando estoy serio, con el carácter fuerte, soy él. Cuando estoy divirtiéndome tengo el carácter de mi mamá… De él me gustaba todo. De él aprendí mucho, pero su talento musical es lo que más disfruto.

JG junto a su padre Juan Almeida Bosque, el guía insustituible. Foto: Cortesía del entrevistado.

Querido viejo, ¿cómo nace?

—Es un tema muy lindo, compuesto por mí y por Yaliesky Zaldívar, uno de los ganadores de Sonando en Cuba del año pasado. Yo tenía todas las ideas de lo que quería que dijera la canción y un día me senté con él y le dije: quiero hacerle una canción a mi papá. Y me dijo: pero, ¿tienes más o menos la idea de lo que quieres que diga la canción? Y le respondí: tengo todo lo que quiero que diga, pero no sé de qué manera organizarlo. Nos sentamos en su casa y en diez minutos lo organizó completo, es un talento, es brillante.

—¿Te la piden en los conciertos?

—Cuando lo hicimos nunca pensé tener que cantarlo en los conciertos, en los carnavales, donde trabajo, porque como quiera que sea es un tema sentimental, de hijo a padre, pero ya se ha convertido en un tema que la gente quiere escuchar siempre.

“Parte de la sencillez y la humildad que llevo siempre en mis conciertos, se la debo a él”. Foto: Página oficial de JG/Facebook.

En video, JG recuerda a su padre Juan Almeida

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