La bienvenida y el abrazo

Foto Estudios Revolución

Desde el Palacio de la Revolución, el Presidente Díaz-Canel y parte de su equipo de Gobierno dieron la bienvenida a la brigada médica que retornó este miércoles desde Andorra.

Llovía en la ciudad. Apenas unos minutos antes de que el avión de Iberia tocara la pista del aeropuerto internacional José Martí, La Habana había sido declarada provincia en fase uno de la recuperación, luego de más de tres meses metida en una batalla frontal contra la COVID-19. Buena parte de Cuba recibía la arrancada y se lanzaba de lleno a la fase dos.

La Mayor de las Antillas, hablando en términos de epidemia, no es esta noche el mismo país que los colaboradores, que ahora regresan de Andorra, dejaron el pasado 28 de marzo. Ese día el doctor Francisco Durán informó 39 casos, un fallecimiento y más de 2 000 personas ingresadas a causa del nuevo coronavirus. De cierta manera, los números de la Cuba de hoy son otro gran recibimiento.

Pero ellos también traen los suyos y son enaltecedores, porque entraron literalmente en la zona más oscura de la pandemia, salvaron y regresaron ilesos. Dan cuenta las noticias que el Principado de Andorra tuvo una tasa de infección de 1 100 por cada 100 000 habitantes, como las ciudades más afectadas de Europa. Ahora es la primera nación del viejo continente que no tiene personas ingresadas por el SARS-CoV-2.

En esa hombrada nuestra gente también puso su desvelo. Según las estadísticas del Ministerio de Salud Pública de Cuba, brindaron 54 680 atenciones médicas y 66 484 procederes de enfermería, y libraron de la muerte a 106 personas. Las estadísticas muchas veces son frías, pero las palabras de Joan Martínez Benazet, titular andorrano de Salud, al despedir personalmente a los valientes de la Isla hablan de sentimientos, de lo no contable. Ha sido un lujo tener a la brigada médica cubana en Andorra, dijo. “Ya es la brigada hermana de Andorra”, remató.

No por azar el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al recibirlos, habló del ejemplo que han dado, del altruismo y la entereza que se enfrentan al egoísmo neoliberal. Cumpliendo al pie de la letra el distanciamiento social al que tanto ha convocado y justamente en el hemiciclo desde donde cada tarde encabeza la reunión que coordina todos los esfuerzos para el enfrentamiento exitoso de Cuba a la epidemia, el Jefe de Estado les dio la bienvenida y el primer abrazo.

Para ustedes, dijo, va el reconocimiento, la admiración y el cariño de todo nuestro pueblo, que esta noche también les estará aplaudiendo.

“Creo que nos veremos entonces después de la cuarentena, igual que lo hicimos con la brigada de Lombardía”, comentó Díaz-Canel, quien ha visualizado ese encuentro con las brigadas internacionalista como un momento para el intercambio de experiencias, sobre lo que se hizo en Cuba, pero fundamentalmente sobre lo que ellos lograron en el centro mismo de la pandemia. “Para nosotros ir perfeccionando nuestro programa de enfrentamiento a la COVID-19”, que se ha convertido – digo yo –en un espacio de confluencia de tantísimos saberes. De ahí su éxito incuestionable, incluso para los que se niega a admitirlo.

Sigue lloviendo fuerte sobre la ciudad, como para limpiarla de males. En el momento en que escribo estas líneas, nuestros médicos ya están descansando en el centro de salud “La Pradera”, donde permanecerán por catorce días, antes de recibir, al fin, el abrazo de la familia.

A esta hora una fotografía tremenda recorre las redes: un joven médico se lleva el antebrazo a los ojos para secar las lágrimas que le generan las imágenes de sus seres queridos, a través de una pantalla inmensa y fría, como ha sido en los últimos tres meses. La COVID-19 ha impuesto una distancia dolorosa y habrá que respetarla. En algún momento tendrá que hablarse también de esos amores postergados.

Pero por ahora, valientes nuestros, reciban la bienvenida y el abrazo. Ya están en la Patria, otra vez a salvo.

Doctor emocionado durante recibimiento de Brigada Médica proveniente de Andorra
«La COVID-19 ha impuesto una distancia dolorosa y habrá que respetarla. En algún momento tendrá que hablarse también de esos amores postergados.» Foto: José M. Correa, Periódico Granma

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