Lecciones desde una sociedad que se agiganta

El embajador cubano en Madrid Gustavo Machín (al centro) recibió a la brigada médica cubana que irá a Andorra a prestar ayuda ante la pandemia. Foto: Facebook del Embajador.

Esta pequeña isla tan grande tuvo que enfrentar por su independencia la guerra más prolongada de todo el continente americano, en la que decenas de naciones aportaron a la justa contienda. Sobrevivió menos de la mitad de su población, pero impuesta de la herencia del valor solidaridad, ese que parece devenir en términos biológicos, del mutualismo que suelen experimentar los seres vivos.

Sin embargo, que existan valores universales no implica que todos estemos naturalmente dotados. “Los valores constituyen antídoto contra venenos, a decir de Cintio Vitier, constituyen la fuerza para resistir adversidades, capacidad para generar nuevos espacios de creación, libertad y gusto por la limpieza de la vida, y promotores en fin, del mejoramiento humano”. Estos nacen, crecen, se reproducen en condiciones educativas favorables.

En el umbral del 2020 se sigue coincidiendo con Vitier. Una situación extrema consecuencia directa de tutear irrespetuosamente a la naturaleza que hemos desalojado de su equilibrio, responde sin distinción de raza, credo, o ideología; se trata de la pandemia provocada por el coronavirus Sars-cov-2, pero cualquier otro peligro tecnológico, geológico, hidrometeorológico o sanitario, pudo ser el candidato -como avizoró el Comandante en jefe Fidel Castro en la Cumbre de Ríos de 1992- para la estocada en la extinción de la especie humana, tan irresponsable en la agresión a la naturaleza, que hoy exhibe su derecho de hacernos pagar por tantos crímenes, con eventos cada vez más frecuentes, intensos y de impredecibles magnitudes.

Connotados ideólogos reflexionan sobre un después de esta tragedia mundial, a la vez que mentes desfavorecidas incrementan la polución que inunda las redes antisociales, y en vez de aprovechar aprendizajes para liberarse de las cadenas de la ignorancia, tributan serviles con la desinformación como mercancía, cual si mercenarios de la insultante demagogia al desnudo en tiempos de pandemia.

Ignorantes consientes o a la fuerza, desconocen la esencia del internacionalismo cubano. Este resulta del condicionamiento histórico-social que ciertamente aquilata nuestra política exterior. Tan engrandecido como vilipendiado, hoy estremece en cualquier idioma, pero no es cuestión solo de querer ser, se trata de vencer la discrepancia con el poder ser.

Al pie de la escalerilla del avión el Primer Ministro Ralph Gonsalves les dio la bienvenida a los integrantes de la Brigada Médica Cubana. Foto: Twitter/@EMBACUBA_SVG.

Cuba no interrumpe su solidaridad, enérgica ante la prevención y tratamiento de la virulencia y el colapso mundial, comparte su fórmula, incluso con vergonzosos desgobiernos como el de los EU. Se trata en primer lugar de apostar por la gente y no por el mercado y su libertinaje, se trata de renunciar al ciclo efectivo del dinero, que va desde la consecución de los más delatados pretextos para inventar agresiones, y que por casualidad se enciman sobre naciones que poseen minerales vitales para la industrialización de moda y el tan adictivo hidrocarburo; se trata de dejar de insultar la inteligencia del pueblo estadounidense con pueriles mentiras, dibujadas por quienes pagados hacen creer que la seguridad de la nación es inquebrantable, o ¿es que acaso la seguridad nacional significa preservar los millones en manos de perennes custodios, aunque sean minoría?

Si el concepto de seguridad nacional solo sirve de escudo ante supuestas amenazas que implique gastos militares y justificaciones para seguir invirtiendo en la carrera armamentista; entonces si es entendible que en vez de revelar como interés exponencial las medidas necesarias para la protección individual y colectiva de sus ciudadanos, sea el mayor desvelo del desgobierno, la gran Economía de los EUA.

Hablando en términos económicos, el despliegue militar marítimo con que trata de intimidar EU a Venezuela, no es una baratera, el costo de dicha acción estará diluida en los informes millonarios de explicaciones futuras de la crisis provocada por la Pandemia; esa que ha sido subestimada y que solo ha estimulado al gobierno estadounidense a proveer de bolsas plásticas para los cadáveres, que por minutos están garantizándose. Obvio que conocen el país vanguardista en la producción de drogas, y que las vidas cercenadas a causa del narcotráfico, no son la motivación esencial de este aparataje. Son víctimas de  las ambiciones, incluso los operarios de portaaviones, totalmente desprotegidos ante la Pandemia.

Gran parte del mundo se detiene a pensar en la escena incendiaria de la bandera de la UE y la certera actuación de países como China, Rusia y Cuba que irradian dignidad en tiempos de calamidad. El temido y repudiado socialismo, es precisamente el vocablo que la Real academia de la lengua española refiere en el concepto de internacionalismo, y cito: Doctrina o actitud que antepone la consideración o estima de lo internacional a lo puramente nacional. Sistema socialista que preconiza la asociación internacional…Esa asociación que hoy precisamente nos convoca a salvar, mientras que el capitalismo sin recursos de valor, agoniza fibrilante en intentos desesperados de desviar hacia Venezuela, la atención de sus lapidarias realidades.

Seamos parte de la salvación, seamos humanistas e internacionalistas. Agradecidos Fidel por cada paso milimétrico y certero enrumbado desde el año 59 por esta nación de seres dignos, solidarios y humanistas. Merecedores de los aplausos desde España, Italia, y ahora en Cuba, que esperanzan al mundo con amor, mientras engendran la maravilla.

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