Para brindar mejor calidad y servicio

Manzanillo. Junio 28.- La alimentación del pueblo es sin dudas una preocupante por estos tiempos donde se hace necesario cada vez más producir alimentos, máxime si es una situación que apalea a todo el orbe, causada por la pandemia de la COVID-19 .
En esta ciudad, cuando fue decretado el confinamiento en el país, se tomaron estrategias en las unidades gastronómicas para acercar productos elaborados a la población con ofertas que fueran asequibles a todos, y complaciera los más variados gusto.
Tarea que acogió con placer el colectivo de la emblemática unidad de la gastronomía golfeña La Lisetera Cayo Confite, lugar donde se trabaja incansablemente para cumplir con este encargo.
Durante la etapa de pandemia
Ariel Naranjo Guerrero, su administrador, nos comenta cómo asumieron esta nueva forma de trabajo; “durante el tiempo de confinamiento, en el que las personas no podían asistir a nuestra unidad, nos dieron dos tareas, una de elaborar comida para llevar y otra fue acercar estas comida a los barrios mediante varios puntos de ventas.
Nos encargaron el consejo popular número seis, Paquito Rosales, ahí teníamos tres puntos, uno en las cercanías de la unidad Piano Bar, otro en la calle del Carmen y el último cerca de la terminal de trenes; cada uno vendía diario más de 80 raciones, que eran elaboradas aquí, se servían en cajitas de cartón y se trasportaba a los puntos.

Se elaboró comida para la venta en tres puntos del Consejo popula número seis./ Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera.

No solo en los fogones de esta unidad insigne de Manzanillo, se preparó comida por parte de sus trabajadores; “nos entregaron las cocinas de los seminternados que cerraron y ahí reubicamos nuestro personal, en el Pedro Soto y el Mariana Grajales, ambos en la alturas de la ciudad, ellos comenzaron a elaborar comida a todo el barrio donde estaba enclavado el centro, también se elaboraron alimentos para personas de la tercera edad que no podían salir de las casa”.
Ofertas y precios
El objetivo del momento era que la mayor cantidad de pobladores pudieran acceder a estas ofertas, para ellos se evaluaron diferentes proposiciones las que tuvieron muy buena acogida; “no más de 15 pesos moneda nacional por completa, pescados fritos, arroz , vianda y otros productos adquiridos con la resolución 99, así elaboramos tamal y las ensaladas que llevaban esas comidas.
Hicimos completas de 6 y 7 pesos hasta llegar a las de 15, se elaboró portajes, caldosas, ajiacos, alimentos típicos, los que normalmente van a la mesa de todo cubano, todo esto para llevar, apunta Naranjo Guerrero.
“Otro trabajo fue la comida que se elabora dentro de la unidad, por pedidos que se hacía a través del teléfono y se les llevaba a las casas; para ese servicio a domicilio se contratado un motor patentado y la persona que hacia el pedido pagaba el flete de la trasportación. Los fines de semana confeccionábamos otras ofertas como camarón rebozado, filetes de pescado, langosta y otras especiales, así mismo el día de los padres; además de cervezas y otras bebidas y licores”.

Ofertas del día de los padres./Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera
Ofertas del día de los padres. /Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera
Otras ofertas./Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera
Otras ofertas. /Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera

Primera etapa de recuperación postcovid
Luego de decretada la recuperación, el trabajo no se detuvo; “en estos momentos con esta fase inicial que estamos viviendo, trabajamos al 50 por ciento de capacidad, las canchas y el salón este último tenía 14 mesas, ahora con el distanciamiento recomendado por las autoridades sanitarias solo se utilizan ocho mesas, en la parte de afuera, antes tenía 26 mesas, actualmente solo trabajan con 20, todos a un metro y medio de distancia unas de otras, además la desinfección de las manos a la entrada a la unidad, así como el baño podálico, en las puertas de acceso a los baños existe soluciones para la desinfección, a los trabajadores se les exige el uso obligatorio del nasobuco, así como a los clientes.

Seguimos prestando el mismo servicio al que está acostumbrado todo el que nos visita, comenzamos con este desde el primer día cuando se dio la orientación el pasado 18 de junio”.

Distanciamiento de las mesas dentro del salón del restaurante./ Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera
Separación a un metro y medio de las mesas en la cancha, ahora sólo trabajan 20 de las 26 que normalmente lo hacen./ Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera

 

El nasobuco es de uso obligatorio dentro de la unidad./ Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera

 

Soluciones para la desinfección de las manos en la entrada./Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera

Para el verano y la segunda etapa
“Pensamos que para la semana entrante, ya en espera del verano y la segunda fase, comencemos a prestar el servicio en la terraza de la unidad, con un dispense que nos ubicaron, con servicio de comida, igualmente cumpliendo las medidas higiénicos sanitarios establecida.
Ahora se trabaja por orden de llegada, tenemos planeado que el restaurante trabaje por reservación; para ello hemos trabajado bastante, en la etapa de confinamiento dedicamos ese tiempo, además de cumplir nuestro objeto social, a dar un mantenimiento a los locales que tenemos para poder abrir con nuevas ofertas.
Ofertaremos jugos de frutas naturales, cocteles, y más de 12 variedades de elaborados con productos del mar. Mantendremos el mismo horario, abrimos a los 12 meridianos hasta las 9 y 40 de la noche, sobre las 3 de la tarde hasta las 5 se cierra el restaurante para la higienización del local, la cancha trabaja corrido, se va higienizando durante el día.
Luego de la apertura, los dos primeros días estuvo floja la afluencia de público, ya es mayor como siempre estamos acostumbrado a recibir, también ya se acerca el verano y el mismo calor hace salir a las personas de sus casa y la tranquilidad que vamos venciendo la pandemia; nosotros pensamos siempre en prestar el mejor servicio para que los clientes se sientan a gusto en nuestro establecimiento”.
Un centro gastronómico con capacidad para un poco más de 300 comensales, hoy al 50 por ciento, los que son atendidos por unos 40 trabajadores que cumplen con profesionalismo y responsabilidad su compromiso social, brindando mejor calidad en sus servicios.

Reabre sus puertas la Lisetera Cayó Confite, al 50 por ciento en esta primera etapa de recuperación postcovid./Foto tomada del perfil Facebook de La Lisetera

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