PROTAGONISTAS María Isabel: embajadora de tranquilidad digna de aplausos

María Isabel Ramos Mojena lleva en sí la virtud de un gesto altruista que, en tiempos del nuevo coronavirus, también salva.

Con su bolsa de medicamentos recién comprados en la farmacia, con meticulosa atención y el registro en su libreta, esta manzanillera vence a la adversidad en el andar de casa en casa, cual mensajera de la esperanza.

“Ella es especial, es una embajadora de tranquilidad, es amorosa, servicial, solidaria, muy preocupada, siempre atenta a ver cómo puede ayudarnos y contribuir a mejorar la salud”, comenta Rosa María Tejera Pacheco, vecina de la calle Paredes entre Masó y Pedro Figueredo.

Rosa María Tejera Pacheco reconoce el altruismo de esta manzanillera // Foto Denia Fleitas Rosales

“Soy diabética, asmática, padezco una inmunodepresión y soy susceptible a cualquier tipo de virus y enfermedades. Vivo con mi esposo que es cardiópata y no podemos hacer colas para adquirir los medicamentos; pero nos están llegando aquí, a nuestras manos, a la casa, gracias a la cooperación de esta muchacha”.

Tanto ella como el resto de la veintena de trabajadores y estudiantes que ejercen estas funciones en zonas aledañas a la farmacia 698 de Manzanillo, ubicada en la parte alta de la calle Masó, han conquistado con su humanismo a cientos de familias y abuelos en esta etapa de pandemia.

“Al llamado solidario de la Revolución correspondimos, así trabajamos llevando medicamentos a los mayores de 60 años que no tienen familiares obligados y personas enfermas que no pueden salir a la calle, por el riesgo”, dice mientras espera las medicinas de uno de los 20 pedidos que compra dos y tres veces al mes.

Con la misma alegría que le caracteriza en su desempeño como promotora cultural, María Isabel despliega creatividad y entusiasmo para asistir a una veintena de personas vulnerables de la circunscripción 20, zona 180, en el Reparto Gutiérrez.

María Isabel se siente orgullosa de colaborar con esta obra de la Revolución // Foto Denia Fleitas Rosales

“Los medicamentos llegan cada 10 días, yo voy el día antes, les recojo los tarjetones y el dinero en su jabita para no confundirme, y apenas compro se los entrego. Anoto todas las incidencias relacionadas con la compra, los vueltos, lo que no se compró, así respaldo mi labor”, asegura.

Pero el verdadero sostén es la sensibilidad propia, al servicio de quienes más le necesitan, en una etapa que ha puesto a prueba la capacidad de los manzanilleros y cubanos para proteger la vida de todos.

Así lo demuestra cuando afirma sentirse “bien, satisfecha, porque estoy ayudando a la población para que mantengan el aislamiento y no enfermen; mientra yo salgo, me protejo, les entregó sus medicamentos y ellos se sienten complacidos; pues había algunos que llevaban algún tiempo sin alcanzarlos por la imposibilidad de ir a la farmacia y la baja cobertura de alguno de estos”.

El cumplimiento de las medidas higiénico sanitarias es una prioridad // Foto Denia Fleitas Rosales

Sin embargo, desde marzo, cuando icialmente se realizaron pesquisas para definir quiénes eran los necesitados, de conjunto con los delegados del Poder Popular, los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas, a estas personas se reserva una cuantía del total que llega a las unidades.

“Tras el levantamiento realizado por los barrios, aquí se hicieron los listados de estas 197 personas necesitadas de ayuda y el segundo día de venta se destina fundamentalmente a quienes realizan tan importante labor social, para cuyos pacientes se dispone el 25 por ciento de cada medicamento que llegue y así todos tienen acceso”, explica Yudelis Rodríguez Verdecia, administradora de la mencionada farmacia.

“Aunque sabemos que son insuficientes, debido a las restricciones presentadas por la industria farmacéutica para la adquisición de materias primas e insumos, por el bloqueo, y ahora el cierre de fronteras; pero ayudamos a solventar la situación de los ancianos”.

Con una población que supera los 10 mil habitantes, pertenecientes a 16 consultorios médicos de las áreas de salud uno y dos, la farmacia 698 y sus siete trabajadoras cumplen esta misión, que incluye en el grupo con prioridades a adultos mayores, embarazadas e impedidos físicos.

Suleida León, a 12 años de trabajo en farmacia, valora como humana esta tarea social en tiempos del nuevo #Coronavirus // Foto Denia Fleitas Rosales

Por la obra social de este personal, “es un honor estar detrás del mostrador y aunque nos agotamos, pues ellos son bastantes y traen entre 15 y 30 tarjetones de control de medicamentos, les atendemos para que lleven a los pacientes lo que precisan para su bienestar”, comenta la dependienta Suleida León, con 12 años de trabajo en farmacia.

La dimensión del gesto de cubanos como María Isabel encuentra su principal regocijo en el agradecimiento de aquellos que beneficia; en sonrisas, como la de Ana Emilia Quesada Santiesteban de 79 años, y su lamento porque “ella anda a la carrera y no he podido hacerle ni un poquito de café”.

Manifiesta su grandeza en la gratitud de familias como la de Eugenio Nueva García, Adalenis Rodríguez Reyes, y su hija Adalenis Nueva Rodríguez, quienes padecen múltiples diagnósticos, incluido el tratamiento oncológico de la pequeña de 8 años, y le consideran “un eslabón fundamental en estos momentos para la familia; una ayuda y apoyo incondicional”.

María Isabel Ramos Mojena, y quienes cumplen con amor esta tarea en toda Cuba, como afirma Rosa Tejera, “son dignos de reconocer y de dedicarle aplausos”.

En la entrega de los medicamentos ella guarda distancia // Foto Denia Fleitas Rosales
Eugenio Nueva y Adalenis Rodríguez comprueban sus medicinas // Foto Denia Fleitas Rosales

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