Una batalla contra un enemigo invisible

Manzanillo. Julio 20.- Los rayos del sol acompañaron cada mañana la faena de Laritza Marian, Amanda y José Carlos, estudiantes de tercer año de medicina de la Universidad de Ciencias Médica Celia Sánchez de esta ciudad, quienes junto a más de cinco mil jóvenes de esta carrera en toda la provincia realizaron pesquisas activas desde el pasado mes de marzo hasta los primeros días de julio, como medida de enfrentamiento y control de la COVID -19.
La responsabilidad asignada fue cumplida a cabalidad como acostumbra la juventud cubana; “fue algo muy bonito y a la vez de mucha responsabilidad – comenta Laritza Marian- nos enfrentamos a algo totalmente nuevo, fue un reto que asumimos con temor al inicio pero sabíamos que era algo decisivo no solamente para nuestro país sino para el mundo, sabíamos la importancia de la pesquisa para esta enfermedad que aún cobra la vida a miles de personas”.

Laritza Marian Lovelle Alejandre./Foto Lilian Salvat Romero

Experiencias y recuerdos de esos momentos en que estos futuros galenos hacían historia les quedan muchos, pero la satisfacción del deber cumplido es la mayor, “sin duda alguna asumimos con seriedad la tarea sabiendo lo que significaba para todo el país nuestra humilde labor, sabernos útiles en la obra de la Revolución es lo que más nos llena de alegría. Poder contribuir con nuestro granito de arena en esta batalla es algo que además de nuestra formación como médicos nos hace sentir plenos”.
Al decir del doctor Fernando García Barban especialista en Medicina General Integral (MGI) y responsable de la actividad docente en el policlínico número uno Francisca Rivero Aroche, “fue una fortaleza contar con los estudiante y la disposición que tuvieron todos ellos para enfrentar la COVID-19 en el municipio específicamente en el radio de acción de este policlínico donde pudimos contar con unos 465 estudiantes de todos los años de la carrera de medicina, los que fueron distribuidos en los 46 consultorios del médico de la familia que abarcan seis consejos populares del territorio.

Doctor Fernando García Barbán especialista en Medicina General Integral (MGI) y responsable de la actividad docente en el policlínico número uno Francisca Rivero Aroche./Foto Lilian Salvat Romero

Es meritorio destacar el trabajo que se realizaron desde su inicio hasta su culminación, con resultados muy favorables y alentadores desde el punto de vista de lo que se pudo constatar al llegar a cada casa para detectar a pacientes con manifestaciones sospechosas de esta enfermedad o ayudar desde otro punto de vista a los ancianos que viven solos y resolver los problemas de la familia”.
“Nosotros emitíamos un parte diario –apunta Laritza- ahí reflejamos la situación real por cada área de salud, si encontrábamos algún caso sospechoso o con sintomatologías respiratoria lo informábamos para que se cumpliera con un protocolo de actuación establecido y así ir descartando en la población posibles casos de enfermos con el nuevo coronavirus; era algo bien lindo que cada maña las personas nos esperaban para decirnos como habían amanecido o si algún miembro de la familia tenía algo que pudiera relacionarse con la pandemia, nos llenaba mucho de satisfacción que a pesar de no haber culminado los estudios ya nos veían como médicos, de verdad que fue una experiencia bien linda”.
“Ya se concluyó la primera etapa de pesquisas – alega el doctor- pero el país necesita mantener aún la vigilancia en las diferentes áreas de salud , por lo que hemos convocado a la segunda etapa de pesquisas esta vez con un carácter voluntario para poder cerrar el 31 de agosto estas búsquedas activas”.
Por su parte el doctor Yoander Jiménez, médico de familia en este policlínico puntualiza que “fue un reto importante, primeramente vencieron el miedo en la interrelación con la familia , rompieron el esquema de todo lo práctico que se lleva en la actividad docente y en las aulas y lograron hacer una educación al trabajo que es algo que desde su formación  los conllevó a tener una mejor precisión de lo que es la medicina preventiva con elementos básicos; potenció en gran manera nuestro trabajo en el área de salud, su desempeño contribuyó a la detención temprana de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) y evitar la propagación de estas”.
Con unas 40 visitas diarias como promedio por estudiante, lograban llegar por día al 95 por ciento de los más de 43 mil habitantes que residen en el área de este policlínico, contribuyendo al control de esta mortal pandemia que desde inicios de año paraliza al mundo y cobra la vida de miles de personas por todo el mundo.
Jóvenes que hacen historia y ayudan al desarrollo de la medicina en Cuba, una pequeña isla donde su capital humano es la mayor riqueza. Para dentro de tres años cuando estos futuros galenos reciban sus títulos como médicos, contarán en su haber con la honrosa misión de haber contribuido en la victoria de esta batalla contra un enemigo invisible.

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