Del legado histórico al desafío productivo

Astillero manzanillero // Foto: Marlene Herrera
Astillero manzanillero // Foto: Marlene Herrera

Manzanillo. Enero 7.- En la carretera de la Ciudad Pesquera, un pedazo vivo de la historia industrial de Cuba se niega a darle la espalda al futuro. El astillero Andrés Luján Vázquez, ASTIGOLF, fundado con el impulso de Fidel Castro e inaugurado por el Che Guevara en 1960, es mucho más que un museo de glorias pasadas.
Es una instalación que, a pesar de los vientos en contra, mantiene sus máquinas en movimiento, demostrando una resiliencia que se ha puesto a prueba durante décadas.
El año 2025, según los reportes, ha sido un período de trabajo intenso y logros concretos, como la construcción de al menos seis nuevas embarcaciones para pesquerías de varias provincias y el mantenimiento vital de otras. Sin embargo, también ha estado marcado por la sombra de la situación energética, un desafío que limita el pleno despliegue de su capacidad.
Los resultados del 2025, aunque meritorios en un contexto complejo, deben ser el punto de partida para un salto en este 2026. La entrega de boniteros y escameros a Pinar del Río, Camagüey, Sancti Spíritus y Villa Clara, evidencia que la demanda nacional existe y que el astillero mantiene su rol estratégico para la flota pesquera cubana.
Este flujo de producción, sumado a las reparaciones para Granma y la diversificación hacia la fabricación de artículos como cajas para alevines, pinta un cuadro de una entidad que busca ser útil en múltiples frentes. El principal reto para el presente año será traducir esta utilidad en volúmenes de producción aún mayores y más estables, superando las limitaciones que hoy frenan el ritmo de trabajo.
La esperanza de un 2026 superior no es un simple deseo, sino una posibilidad cimentada en factores tangibles, como lo es la incorporación de fuerza joven a la plantilla.
Este rejuvenecimiento es un puente directo con el espíritu innovador que caracterizó al astillero desde sus inicios, cuando transitó de trabajar la madera al ferrocemento y luego al plástico.
Mirar al 2026 con optimismo también implica conectar con el legado fundacional, este no fue un astillero creado solo para construir barcos, sino para mejorar la vida de los pescadores.
Ese mandato social sigue vigente, cada embarcación que sale de sus gradas significa seguridad alimentaria, sostenimiento de empleos y desarrollo local. Por tanto, aspirar a un año mejor es un compromiso con la comunidad y el país.
La historia, con las visitas de Fidel, el Che, Almeida y Vallejo, es un recordatorio de que este lugar fue pensado para grandes propósitos y honrar esa memoria en el presente exige resultados superiores.

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