Yudith Rivas, una valiente del magisterio

Foto: Lilian Salvat
Foto: Lilian Salvat

Manzanillo. Enero 20.- En los años en que la Revolución cubana impulsó el programa de formación de Profesores Generales Integrales (PGI), conocidos también como los valientes, se abrió un camino decisivo para garantizar la continuidad de la enseñanza en todos los rincones del país. Aquella iniciativa, concebida por Fidel Castro, marcó la vida de miles de jóvenes que abrazaron la vocación de educar. Hoy, cuando se acerca el 24 de enero, Día Internacional de la Educación, cobra especial sentido escuchar la voz de quienes han dedicado su vida a guiar generaciones desde las aulas.

Yudith Rivas García, profesora de Español-Literatura en la Escuela Secundaria Básica Manuel Fajardo Rivero de esta ciudad, nos comparte su historia

«Bueno, decirte que siempre he tenido vocación por educar, tanto es así que hasta el momento he encontrado satisfacción y sentido en esta gran vocación y tan difícil a la vez como es educar, enseñar e instruir.

Una vez que terminé el preuniversitario, yo opté por el estudio de Profesores Generales Integrales conocidos como PGI. Cursé mis primeros estudios en la ciudad Libertad, en La Habana, allí estuve por dos años y luego complete los estudios y la especialidad aquí en Manzanillo.

Específicamente en esta escuela trabajé como práctica docente y a la vez me fui superando hasta lograr los cinco años de la carrera. Mi especialidad fue Español Literatura, pero mi preparación fue de profesora general integral.

Foto: Lilian Salvat

Pero siempre me he inclinado más por la asignatura de Español, por eso escogí esta especialidad y entonces hice esta preparación.

Ya yo tengo 17 años de experiencia en educación, interrumpidamente porque siempre me he encontrado activamente trabajando.

He estado varios años como profesora guía, un trabajo que es complejo porque hay que compenetrarse con nuestros adolescentes, hay que conocerlos, dedicarse a ellos, hay que ganar mucho en esa esfera afectiva que implica conocer a la familia, conocer al estudiante y guiarlo.

Bueno, la sociedad ha tenido avance, ha tenido desarrollo y José Martí dijo que el hombre debe estar en tono y acorde a los momentos actuales que se está viviendo.

Sabemos que los momentos en los que nos encontramos no son los anteriores y que se hace también un poco difícil instruir y educar a nuestros adolescentes, pero no podemos cansarnos, tenemos que continuar porque es fundamental la escuela. La educación constituye la base fundamental de todo proceso, de todo desarrollo. Se necesita de más preparación, de más exigencia con nosotros mismos, de mucho cuidado y mucho tacto a la hora de dirigirnos a nuestros adolescentes, de guiarlos por el camino correcto porque hay esferas que influyen.

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La comunidad influye, la familia influye, la escuela juega un papel fundamental.

Sobre todo hay que sentir amor por la profesión. Cuando nos gusta lo que hacemos, las cosas se hacen un poco más fáciles porque podemos organizarnos, podemos saber que esta es la tarea que nos toca y podemos enfrentarlas.

Yo soy madre de dos niños, la diferencia de edad es bastante considerable porque yo tengo una joven de 17 años y después de 10 años yo volví a ser madre. Es decir que me es difícil porque es la situación de ponerme a tono con mi hija joven y a tono también con mi niño pequeño de 7 años. La diferencia de edad influye porque tenemos que saber llevar las dos cosas.

A mí me gusta la secundaria básica, hay muchos docentes que les es difícil trabajar con esta enseñanza porque ustedes saben que ellos son niños muy activos, su energía siempre está cargada.

Hay que pensar mucho en estos niños; lo primero es ubicarlo en la edad que ellos tienen, las características que ellos tienen para entonces poder trabajar con ellos.

Mantenerme en el sector de la educación. Tener los logros que hasta hoy he tenido, gracias a los estudiantes, en la presentación de concursos, como trabajadora. He tenido en la presentación de forum , eventos de clase y además buenas referencias en cuanto a las evaluaciones docentes.

Quiero que mis estudiantes me vean como un ejemplo, que me vean como esa profesora que siempre he estado disponible para atenderlos, para guiarlos.

Déjame decirte que a veces, por razones de salud, me he encontrado en un hospital y no hay mayor alegría que se acerque a alguien que ya ha pasado, por ejemplo, el transcurso del tiempo de cuatro o cinco años que ese niño o esa niña fue tu estudiante y como te reconoce y te saluda cariñosamente, evidencia que dejaste una huella en él».

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