El bloqueo, una asfixia diaria que golpea servicios esenciales

Imagen ilustrativa tomada de Internet
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Manzanillo. Enero 9.- El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba que supera ya las seis décadas, se ha recrudecido a niveles sin precedentes. Según el último informe oficial cubano, solo entre marzo de 2024 y febrero de 2025, esta política causó daños estimados en 7,556.1 millones de dólares, un aumento del 49% respecto al período anterior. Más allá de las macro-cifras, su verdadero costo se mide en el freno al desarrollo de un país que generación tras generación, ha nacido y crecido bajo este cerco.

El sector de la salud, pilar de la sociedad cubana, es uno de los más golpeados. Las afectaciones directas a este sector ascendieron a 288.8 millones de dólares en el último año. La política de bloqueo impide la adquisición de medicamentos, equipos y tecnologías médicas de origen o con componentes estadounidenses, muchas veces líderes en el mercado mundial. Estos obstáculos fuerzan al país a buscar soluciones en mercados lejanos y a través de intermediarios, encareciendo y retrasando el acceso a tratamientos vitales.

El sistema educativo cubano, incluyendo su reconocida educación especial, también sufre las consecuencias. Las pérdidas en este sector superaron los 89.7 millones de dólares. La escasez de materiales didácticos específicos es una constante, por ejemplo, no se puede adquirir máquinas de escribir SMART Braille y aditamentos auditivos de la compañía estadounidense Perkins, equipos esenciales para la formación de estudiantes de Educación Especial. La resiliencia de profesionales, estudiantes y familias se convierte en el principal recurso para sortear estas barreras.

La situación del sistema electroenergético nacional (SEN) es quizás la manifestación más palpable y extendida. Según el canciller Bruno Rodríguez, dos meses de los daños causados por el bloqueo equivalen al costo del combustible necesario para satisfacer la demanda eléctrica normal del país (unos 1,600 millones de dólares). El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que la presión de EE.UU. ha llevado a la paralización total de la producción con motores de diésel y fueloil, que aportaban alrededor del 40% de la energía.

Ante este panorama, el cese del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba se presenta no solo como una exigencia de justicia y soberanía, sino como una condición indispensable para detener el sufrimiento humano innecesario que inflige diariamente.

Levantar esta política coercitiva significaría liberar al pueblo cubano de una asfixia que frena su desarrollo y abriría un camino hacia la estabilidad y la prosperidad legítima a la que tiene derecho cualquier nación.

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