Manzanillo. Febrero 8.- El alma del artista volvió a la casa que la recibió en muchas ocasiones para regalar su talento, esta ocasión con el último aplauso de quienes le siguieron a través de su música.
Las puertas de la sede del Comité Municipal de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) de esta ciudad se abrieron para la despedida que le dedicaron intelectuales, familiares, amigos y el pueblo al destacado creador manzanillero Pedro José Rivero Ruiz.
Y allí, escuchando los temas que él creó durante toda su vida musical, en ese mismo sitio donde se le vio entregando el arte, las cenizas de Pedrito Rivero estuvieron acompañadas por quienes siempre siguieron al pianista, arreglista, compositor, profesor y director de orquesta en esta ciudad.
El maestro Wilfredo Pachy Naranjo, fundador de la Orquesta Original de Manzanillo y Premio Nacional de la Música 2011, junto a su hija Karelia Naranjo, directora de la afamada agrupación, estuvieron presentes en el homenaje. También el saxofonista Lino Borbolla y el escritor e historiador Delio Orozco González, presidente de la UNEAC en Manzanillo, entre otros creadores locales.

Pedro José Rivero Ruiz nació en Manzanillo el cinco de noviembre de 1965 y contaba al fallecer con 60 años. Su partida a la eternidad aconteció el pasado 27 de enero en los Estados Unidos donde formaba parte del grupo musical Kché en el que se desempeñaba como su pianista.
En la sencilla ceremonia de despedida se escucharon las palabras del historiador Delio Orozco González y el locutor Orestes Ernesto Remón Saborit.
«Aquí está Pedrito, no está su cuerpo físico, pero está lo que nos dejó. Está su música, su arte, su creación. Por todas esas razones, hoy, que no está físicamente, pero está en espíritu entre nosotros, hacemos bien en rendirle homenaje al amigo, al pianista, al creador, al compositor, al arreglista, a aquel ser humano tan silencioso y tan callado que como único modo de rebeldía y de expresión tenía su piano y su música.
Y como todos los artistas, los buenos artistas merecen todo nuestro respeto, (…) porque pasarán los años, las tormentas, los brujos, los políticos, las guerras, pero los artistas, el arte y la cultura seguirá quedando, salvando, protegiendo y elevando a los seres humanos, y en especial a este pedazo de tierra rebelde, indómito, musical y amador», dijo Orozco González.
«Pedro José, esta mañana vine a verte, pero no te traje un piano (…) para que fueras a tocar entonces a Canadá o a, Japón, o a Francia, o España, o donde la vida te llevara. No te traje un piano, compadre.
No te traje un piano para que tocaras con tu Padrino, homenaje a Paco Luccas, que tanto la gente siguió y tanto aplaudió. No te traje ni el piano, ni la flor, ni el café. Te traje otra cosa, te traje gente, abrazos, pensamientos, te traje historias.
Y eso es lo que quiero que te lleves contigo, el amor de los que están aquí, que te están mirando y que ahora, para despedirte, te vamos a aplaudir», expresó Remón Saborit.

Y así con un fortísimo aplauso, como se de despiden a los artistas, los presentes dieron su último adiós a Pedrito Rivero que desde hoy sus cenizas reposan en su ciudad natal junto a sus amados padres Celia y Pedro, fundador de la Original de Manzanillo y su querido hermano Carlos.