Mural de Celia Sánchez Manduley. //
Foto: Claudia Sánchez Morales
Aunque Celia Sánchez Manduley nació en Media Luna, su espíritu y su obra encontraron en Manzanillo un hogar adoptivo.
Para los manzanilleros, ella no es solo una heroína, es un hija que sembró con su ejemplo el amor por la Sierra y el Llano. Por eso, en esta ciudad suroriental se ha grabado su nombre en el paisaje urbano, en los centros del saber y en el corazón de su gente.
El Conjunto Escultórico Celia Sánchez Manduley o la Escalinata, es un museo al aire libre ubicado en la calle Caridad. Constituye un tributo único que nació de una idea de Armando Hart Dávalos. // Foto: Marlene Herrera Al subir sus 137 escalones de barro y cerámica, el visitante rememora aquel viaje de 1953 cuando Celia colocó un busto de José Martí en la cima de la montaña. En el último escalón, su rostro, custodiado por girasoles y palomas de la paz, recibe a quienes llegan. // Foto: Claudia Sánchez Morales Como una extensión de ese cariño popular, la ciudad acoge a sus habitantes y visitantes en la Plaza Celia Sánchez Manduley. Inaugurada el 26 de enero de 1997, esta enorme área de 64 800 metros cuadrados es el escenario de las grandes concentraciones del pueblo, con capacidad para cerca de 90 mil personas. // Foto: Claudia Sánchez MoralesEn uno de sus paneles monumentales, la figura de Celia emerge como el rostro de la mujer cubana, custodiada por la célebre frase de Fidel Castro que inmortaliza su valor y coraje. Aquí, la historia y el presente se dan la mano en cada conmemoración. // Foto: Marlene Herrera El compromiso de Celia con la vida se evidencia en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico y Docente Celia Sánchez Manduley. Fundado el 11 de enero de 1981 por Fidel Castro, este centro celebra más de cuatro décadas de servicio. No es solo un pilar asistencial para la provincia de Granma; es un monumento vivo al humanismo revolucionario. // Foto: Claudia Sánchez Morales Bajo la mirada simbólica de «la flor más autóctona de la Revolución», médicos y enfermeros realizan cada guardia y cada consulta, manteniendo su espíritu de entrega en cada acto de servicio a la población // Foto: Claudia Sánchez Morales El nombre de Celia es también el estandarte que guía la formación de las nuevas generaciones en Manzanillo. La Facultad de Ciencias Médicas se erige, desde su fundación el 3 de septiembre de 1982, como un faro del conocimiento. //
Foto: Claudia Sánchez MoralesÚnica en el país por no estar en una capital provincial, acoge a miles de jóvenes de toda la región que se gradúan cada año en Medicina, Estomatología, Enfermería y Tecnologías de la Salud, llevando consigo el sello de la excelencia y el compromiso humano que Celia inspira. // Foto: Claudia Sánchez Morales Por otro lado, los sueños de los más pequeños se cultiva en el Palacio de Pioneros Una flor para Celia. Bajo este nombre, los pioneros participan en círculos de interés y exposiciones que despiertan su futuro profesional, celebrando actos de inicio y fin de curso con la alegría que caracterizaba a la heroína. // Foto: Claudia Sánchez Morales Mientras que la Escuela Pedagógica Provincial Celia Sánchez Manduley es ejemplo en la formación docente. Durante años, esta institución ha graduado a cientos de maestros y profesores para la primera infancia, la primaria y la secundaria, provenientes de municipios como Bartolomé Masó, Yara, Niquero y Media Luna, esparciendo por todo el territorio la semilla de la educación. // Foto: Escuela Pedagógica Provincial Celia Sánchez Manduley En homenaje a Celia cada año las federadas manzanilleras entregan el carnet de ingreso a la organización a las jóvenes que se incorporan a sus filas. //
Foto: Claudia Sánchez MoralesEs un acto simbólico que renueva el juramento de seguir su ejemplo, asegurando que la Heroína de la Sierra y el Llano permanezca para siempre en el espíritu de la tierra que la adoptó como su hija eterna. // Foto: Claudia Sánchez Morales