Una historia desde sus manos

Miguel Torres Mora //Foto: Erenia Tamayo Torres
Miguel Torres Mora //Foto: Erenia Tamayo Torres

Manzanillo. Abril 12.- Es Miguel Torres Mora una de esas personas cuya naturaleza tiene implícita muchos valores humanos entre los que destacan la sencillez, la humildad y la templanza.

El manzanillero es uno de esos hombres modestos que guarda una historia de vida laboral digna de admirar.
Llevo por más de 45 años entre sus manos una labor de una alta responsabilidad, conocimiento, destreza y sensibilidad, al asumir desde muy joven el noble oficio de chófer de ambulancia dentro del sistema de salud pública en Manzanillo.

Graduado cómo Técnico Medio en Transporte, electricista y mecánico, Mario comienza su trabajo en la década de los años 70 del pasado siglo en la fábrica de Acumuladores y poco tiempo después comienza a trabajar en lo que entonces se conocía como la Cruz Roja, hoy Sistema Integrado de Urgencia Médica (SIUM).
» Me propusieron integrarme a este servicio y lo acepte con mucho gusto, explica.
» Desde entonces me inserté con varios equipos médicos y mi premisa fue siempre garantizar una atención rápida y eficaz, conduciendo adecuadamente según las normas de tráfico y la situación de emergencia», agregó.

Ser bueno en lo que hacía, porque tiene ya Cuatro años de jubilado, era muy importante para Mario.
Mantener en buen estado el vehículo era primordial ya que así garantizaba una buena transportación  de personas enfermas, lesionadas  o convalecientes.

» Yo aprendía a hacer de todo , porque para ello pase cursos, colocaba a los  pacientes en camillas y los introducia en  la ambulancia, presté primeros  auxilios en caso necesario, en ocasiones  informé de los hechos relacionados con  un accidente o una urgencia al personal  hospitalario o a agentes del orden público, en fin hice casi de todo.

Miguel fue un chófer de total entrega. Su eficiencia en el cumplimiento del deber y capacidad integral dentro de su equipo de trabajo permitió le concedieran el mérito por decisión unánime de ser internacionalista y cumplir misión durante tres años en la República Bolivariana de Venezuela.
» Eso fue para mí algo muy grande no solo por el hecho de la misión como tal sino el ver la posición de mi colectivo de trabajo en seleccionarme para ello.» dijo.
» He estado en muchos otros momento que marcan mi historial de trabajo y una de las más importante es el haber sido seleccionado para formar parte del equipo de protección de
La VI Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) que sesionó en La Habana el tres de septiembre de 1979.

Padre de tres hijos, y esposo de toda una profesional de la Educación , igualmente jubilada, Miguel Torres Mora, disfruta hoy de su retiro en un oficio que valió la pena. En su memoria quedan los recuerdos de haber sido imprescindible en lograr salvar una vida ,en asistir con prontitud cualquier urgencia médica, el estar ahí donde se es necesario cuando se entrega cuerpo y alma a lo que se escogió para la realización laboral. De ser, además, protagonista de una historia que se sustenta desde sus manos.

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