En 2025, el déficit comercial de EE.UU. en bienes marcó un récord, pese a las políticas arancelarias de Trump destinadas a reducirlo y reactivar la industria nacional.
El déficit comercial de Estados Unidos en bienes alcanzó en 2025 su nivel más alto en la historia, según datos publicados por la Oficina del Censo, en un contexto en que las políticas arancelarias del presidente Donald Trump no lograron revertir la tendencia de las importaciones.
Trump ha prometido reiteradamente que sus aranceles reducirían las importaciones, cerrarían el déficit comercial y revitalizarían la manufactura estadounidense. Sin embargo, los datos oficiales muestran lo contrario: las importaciones de bienes y servicios crecieron un 4,7 % en 2025, alcanzando los 4,3 billones de dólares, mientras las exportaciones subieron un 6,2 %, hasta 3,4 billones.
De acuerdo con un reporte de The New York Times, el déficit total -diferencia entre importaciones y exportaciones- fue de 901.000 millones de dólares, ligeramente inferior a los 903.000 millones de 2024, pero esta reducción se debió exclusivamente al superávit en servicios. En bienes, el déficit aumentó, contradiciendo el objetivo central de la política comercial de la administración.
Reconfiguración, no reducción, del comercio
Las empresas no han trasladado masivamente su producción a EEUU, sino que han reorientado sus cadenas de suministro para eludir los aranceles. Las importaciones desde China cayeron casi un 30 %, al nivel más bajo desde 2009, pero ese vacío fue ocupado por Vietnam, México, India y Taiwán, cuyos déficits bilaterales con Washington alcanzaron máximos históricos.
En muchos casos, los productos siguen teniendo contenido chino, pero ahora se ensamblan en terceros países para evitar los gravámenes.
Impacto en sectores clave
Los aranceles afectaron especialmente a los agricultores. Las exportaciones de soja a China cayeron de 25.800 millones en 2024 a 17.500 millones en 2025, tras el boicot chino como represalia. La administración respondió con 12.000 millones de dólares en ayudas federales.
Aunque algunos productos como automóviles y artículos domésticos vieron una leve caída en sus importaciones, otros sectores mantuvieron flujos robustos: semiconductores para centros de inteligencia artificial, medicamentos para pérdida de peso y electrónicos, exentos de aranceles, impulsaron el comercio exterior.
Volatilidad y costos para consumidores
Las políticas impredecibles generaron fuertes oscilaciones: empresas acapararon mercancías antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles, para luego detener pedidos. Esto elevó los precios para consumidores y empresas, según un estudio de la Reserva Federal de Nueva York, que concluyó que el costo de los aranceles lo asume principalmente el mercado interno estadounidense.
El promedio de aranceles en enero de 2026 alcanzó el 16,9 %, el nivel más alto desde 1932.
Economistas como Bernard Yaros, de Oxford Economics, consideran prematuro evaluar el impacto estructural de estas políticas. “Aún no sabemos dónde se estabilizarán las importaciones una vez que pase el efecto de los acopios masivos de principios de 2025”, dijo.
Mientras tanto, la Corte Suprema podría pronunciarse en los próximos días sobre la legalidad de varios aranceles impuestos bajo leyes de emergencia, lo que podría desencadenar una nueva oleada de ajustes en la política comercial estadounidense.