Claudia, la voz que crece en la radio

Claudia Elena Sánchez Morales, periodista de la redacción digital de Radio Granma// foto cortesía de la entrevistada
Claudia Elena Sánchez Morales, periodista de la redacción digital de Radio Granma// foto cortesía de la entrevistada

Llegó al periodismo casi por intuición ajena, empujada por la mirada certera de un profesor que supo ver en ella una vocación que aún no había descubierto. Hoy, cuatro años después de graduada, Claudia Elena Sánchez Morales, forma parte del equipo de la redacción digital de esta casa radial, donde ha encontrado un espacio para aprender, reinventarse y defender un ejercicio profesional responsable en tiempos de sobreabundancia informativa.

Claudia, ¿cómo llegas a la carrera y al mundo de la comunicación?

«Todo comenzó en el preuniversitario, cuando tocó llenar las boletas. Yo siempre pensé quedarme en Manzanillo; nunca imaginé estudiar fuera. Un profesor que quiero muchísimo, Clodo Valdez, de Historia, me habló de la carrera de Comunicación Social, que había llegado entre las ofertas. Me dijo que investigara, que podía ajustarse a mi perfil. La puse en segunda opción y fue la que me llegó, porque la primera, Lengua Inglesa, sabía que no me alcanzaría por el acumulado.

El verdadero choque vino después, cuando supe que debía estudiar en Santiago de Cuba. Nunca había salido de mi casa para estudiar en otro lugar y adaptarme fue difícil. Fueron cuatro años intensos en la Universidad de Oriente, marcados por interrupciones climatológicas, la coyuntura económica y hasta períodos de estudio dirigido desde casa. En ese tiempo nos vincularon con los medios del territorio, pasé por GolfoVisión y por la radio. Entre ambas opciones, la radio me atrapó, ese mundo lo respeto muchísimo; siento que todavía me falta demasiado por aprender».

Tras graduarte, pasaste por el departamento informativo, pero finalmente te quedaste en la redacción digital. ¿Cómo ocurrió ese tránsito?

«Cuando me gradué, las opciones eran gobierno, partido, radio y televisión. Yo elegí la radio desde el inicio; me gustaba la locución, incluso tuve la oportunidad de hacer algún curso, pero terminé inclinándome por el periodismo.

Estuve tres meses en el departamento informativo. Fue un golpe de realidad, una cosa es lo teórico y otra lo práctico. Allí entendí que nos faltaban muchas herramientas, que el periodismo exige estudio, investigación, preparación constante. Conté con la ayuda de varios profesionales, pero cuando pude rotar hacia la redacción digital, sentí que ese era mi lugar. Es un trabajo dinámico, flexible, donde lo que haces queda visible, permanece. Me enamoró».

¿Qué te ha aportado la redacción digital en estos cuatro años?

«Muchísimo. He aprendido cómo se hace realmente el periodismo, cómo se investiga, cómo se corrobora una información, sobre todo en tiempos de tantas fake news. He crecido gracias a la sapiencia de Marlene Herrera, mi jefa durante casi cuatro años, que nos enseña a comprender el funcionamiento de las redes sociales y del ecosistema digital, cosas que en la carrera nunca tocamos.

Además, este trabajo cambia todos los días. El internet evoluciona, las plataformas cambian, y una tiene que adaptarse. Profesionalmente ha sido un crecimiento enorme».

¿Y en lo personal?

«También me ha transformado. Yo era bastante tímida y el periodismo te obliga a soltarte, llegar a los lugares, conversar, persuadir, escuchar, a veces es difícil lograr una entrevista, y tienes que aprender a conectar con las personas para que te ayuden, para que confíen en ti. Eso me ha hecho crecer como ser humano».

Ser mujer joven en los medios también implica desafíos. ¿Cuáles son tus principales retos hoy?

«Son muchos. Primero, el contexto, vivimos un tiempo complejo, donde la desinformación circula rápido y donde el trabajo del periodista se subvalora con frecuencia. A veces amistades me dicen: “Tú lo único que haces es publicar”, sin imaginar todo lo que hay detrás, investigación, estudio, concentración, responsabilidad.

Ser mujer también tiene sus retos. Aunque la sociedad avanza, en los medios todavía imponen mucho los hombres. Y en mi caso, por ser bajita, muchas veces cuando llego a un lugar piensan que soy hija de alguien que trabaja allí o que estoy buscando información para otra cosa. Nunca imaginan que soy la periodista. Eso me ha pasado varias veces.

Pero no me he sentido mal en el medio. Al contrario, creo que las mujeres tenemos una sensibilidad y una capacidad comunicativa que aportan muchísimo al periodismo».

¿Cómo te proyectas hacia el futuro?

«Quiero seguir creciendo. Me gusta lo que hago, me siento bien con mi equipo y con la dinámica de la redacción digital. Quizás más adelante retome la locución o explore el marketing, que siempre me llamó la atención. Pero por ahora estoy donde quiero estar: aprendiendo, aportando y tratando de hacer un periodismo responsable, útil y cercano a la gente».

En Claudia late esa vocación que no se anuncia con estridencias, sino que crece en silencio, como la luz que se abre paso al amanecer.

En cada jornada aprende a escuchar el pulso de la gente, a hilar certezas en medio del ruido, a defender la verdad con la humildad de quien sabe que cada día comienza de nuevo y mientras la radio siga siendo ese espacio donde la palabra se vuelve compañía, ella continuará tejiendo historias, creciendo sin prisa, dejando en cada trabajo la huella serena de quien ama profundamente el oficio.

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