Manzanillo. Febrero 7.- Uno de los centros de mayor sensibilidad para la infancia manzanillera lo es, sin duda, la Escuela Especial Ricardo Rodríguez Morales de Manzanillo, institución que acoge en sus aulas a más de medio centenar de pequeños con estrabismo y ambliopía.
Aquí bien se sabe del impacto que provoca en ellos y en la calidad de su educación, el genocida bloqueo económico, comercial y financiero que por más de seis décadas el gobierno de los Estados Unidos mantiene contra nuestro pueblo.
Así lo demuestra la licenciada en Optometría y Óptica, Misleidis Villavicencio Gómez, optometrista de este centro, quien explica cómo impactan negativamente en esta escuela las consecuencias del bloqueo, precisamente por la tecnología que usa y la necesidad de estos equipos para los niños.

“Para la rehabilitación visual es necesaria la oclusión, y actualmente no entra nada para esta atención a nuestro centro por esa injusta imposición que quiere asfixiarnos.
Nuestros equipos fueron adquiridos cuando la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS), y son los mismos desde la inauguración de esta escuela en la déada de los 80 del siglo pasado, no hemos tenido oportunidades de recibir más. Necesitamos contar con tecnologías novedosas que permitan que la rehabilitación sea más rápida.
Al ser estos equipos viejos, ellos no se han podido reponer ni hacer cambios porque las piezas que son antiguas, no entran aquí al país.
Hay algunos nuevos que se han asignado, pero igual las piezas de respuesto que necesitan son muy costosas, que hay que buscarlas en otros países, y por eso cuidamos lo que tenemos”, dice Villavicencio Gómez.
Pero, ¿esto no significa que la escuela detenga sus funciones
No, para nada, los equipos se han estado arreglando, pero no tienen ya la mayor calidad posible, lo que hace que la rehabilitación demore más, por eso en la escuela buscamos otras alternativas para la recuperación visual de los niños.
Tratamos de cuidar bien los medios que tenemos, además los electromédicos vienen, realizan innovaciones a los equipos y tratan de que funcionen para mantener la atención a nuestros pequeños educandos. Hasta ahora no nos hemos detenido, si no hay algo, buscamos las soluciones necesarias”, remarcó la optometrista.

Una muestra de que el bloqueo en este centro no permite una mejor calidad para la rehabilitación de estos niños con varios tratamientos de acuerdo a la disminución de la visión, está precisamente en la carencia de medios para los diferentes métodos que reciben, como los pleópticos y ortópticos, que utilizan los diferentes equipos que aquí existen.
Para los tratamientos pleópticos, la escuela manzanillera cuenta con los coordímetros y los localizadores correctores, mientras que para el tratamiento ortóptico utiliza los sinoptóforos y el estereoscopio, que permiten lograr en ello una mejoría de acuerdo a su discapacidad.
A pesar de todo, aquí con el ingenio y la entrega de sus especialistas, se logra mejorar la visión de los niños, que sin el bloqueo fuera más fácil por el acceso a otras tecnologías más avanzadas.