Doris Montero Olivera se ha consolidado como una figura clave en el ámbito sindical de la Empresa Agroindustrial de Manzanillo, donde ha desempeñado un papel fundamental como especialista en Gestión Económica y secretaria de la sesión sindical durante más de una década. Su compromiso con los trabajadores y su profunda comprensión de las dinámicas del sector agropecuario son evidentes en cada acción que emprende.
A pesar de haber alcanzado la jubilación, Doris se reincorporó al sector agropecuario, motivada por su deseo de seguir contribuyendo al bienestar de sus compañeros. «Para ser dirigente sindical en estos tiempos hay que tener temple y entender a los trabajadores», afirma con convicción, destacando la importancia de la empatía y la resiliencia en el liderazgo sindical actual.
Uno de los principales desafíos que enfrenta Doris en su labor es la dispersión geográfica de los miembros del sindicato. Muchos trabajadores se encuentran en comunidades rurales, laborando directamente en el surco, lo que dificulta la organización y la participación activa en las Asambleas de Afiliados. A pesar de estas dificultades, Doris y su equipo han implementado diversas iniciativas para fortalecer la unión entre los afiliados. “Hacemos las Asambleas con una representación de cada una de las comunidades“, explica.
El próximo 28 de enero, la Central de Trabajadores de Cuba celebrará su 87 aniversario, un momento propicio para reconocer la labor de dirigentes sindicales como Doris Montero. Su dedicación y esfuerzo no solo benefician a los trabajadores del sector agropecuario, sino que también sirven como ejemplo de compromiso y liderazgo en tiempos desafiantes.
Doris Montero Olivera es, sin duda, una voz representativa del sindicalismo en Manzanillo. En un contexto donde la unidad y la solidaridad son más importantes que nunca, su ejemplo inspira a otros a seguir luchando por los derechos y el bienestar de los trabajadores.