Manzanillo. Abril 11.- A sus 18 años, Erika Beatriz Tamayo Leyva es una joven emprendedora que ha encontrado en el crochet una forma de expresar su creatividad y generar sus propios ingresos.
¿Cómo descubriste el mundo del crochet y qué te motivó a emprender con ello?
«Todo empezó gracias a mi amiga Rosario. Ella fue mi mayor inspiración porque me mostró lo bonito que es crear cosas con hilo y aguja. Al principio, buscaba muchos tutoriales en internet para aprender nuevas técnicas. Me motivó ver que podía hacer piezas únicas y que a la gente le gustaban, así que decidí intentar vender».
¿Qué tipo de productos prefieres tejer y cuáles son los que más se venden?
«Mi especialidad son los amigurumis, esos muñecos tejidos pequeños, y también los accesorios como aretes. Pero lo que más se vende son los amigurumis y los llaveros. La gente los busca mucho porque son detallitos originales, perfectos para regalar o para tener algo hecho a mano con mucho cariño».
¿Todos tus productos son iguales o aceptas pedidos?
«Todo es personalizado. Me encanta tomar pedidos personalizados porque así cada pieza tiene el sello de lo que la persona realmente quiere. Pueden elegir colores, tamaños o personajes. Eso hace que mi trabajo sea diferente cada día y que cada cliente reciba algo hecho exclusivamente para él o ella».
¿Cuál ha sido el momento más satisfactorio desde que empezaste a tejer?
«Mi mayor satisfacción es cuando logro obtener exactamente lo que yo había idealizado en mi mente. A veces, eso significa deshacer el tejido varias veces porque no me gusta cómo va quedando. Puedo pasar horas corrigiendo, pero cuando al fin veo el resultado final y sé que está bien hecho, siento una alegría enorme. Ese momento hace que todo el esfuerzo valga la pena».
¿Has tenido apoyo de tu familia o amigos en este emprendimiento?
» Sí, tengo muchos amigos que me apoyan muchísimo. Incluso me regalan materiales como estambres. Eso es muy valioso para mí, porque los insumos pueden ser costosos. Además, ellos mismos comparten mis publicaciones en redes sociales y me animan a seguir mejorando cada día».
Actualmente estudias inglés en el Campus 2 Blas Roca Calderio. ¿Cómo combinas tus estudios con el emprendimiento?
«Estudio inglés en primer año y trato de organizar mis horarios. Aprovecho cada tiempo libre para tejer y cumplir con los pedidos. Mi meta es poder dedicarme por completo al crochet en el futuro, porque realmente me apasiona».
¿Qué consejo le darías a otros jóvenes que quieren emprender?
«Les diría que empiecen con lo que les gusta, así sea pequeño. No necesitan tener todo perfecto al principio. Aprendan viendo videos, practiquen mucho y no tengan miedo a deshacer lo que no les convence, porque así es como se mejora. También es importante mostrar su trabajo en redes sociales, aunque al principio solo vean pocos resultados. La constancia y la pasión siempre traen recompensas».
¿Dónde podemos encontrar tus productos o contactarte para hacer un pedido?
«Tengo un grupo de WhatsApp, donde comparto mis nuevos diseños y recibo pedidos directamente. También estoy en Instagram como Magicalcrochet, ahí subo fotos de mis amigurumis, aretes y llaveros».
Erika es un ejemplo de cómo, con creatividad y paciencia se puede construir un emprendimiento desde muy joven. Sus amigurumis y accesorios tejidos a crochet no solo le generan ingresos, sino también una enorme satisfacción personal.
Muestra de lo que sus manos crean // fotos: Samantha Cabrera Almeida

