Hoy, el Parque Paquito Rosales no solo es un sitio de esparcimiento y encuentro, sino también un testimonio vivo de la historia política y social de Manzanillo, donde se entrelazan memoria, sacrificio y voluntad de transformación // Foto Lilian Salvat Romero
Manzanillo. Enero 18.- El actual Parque Paquito Rosales, uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad, guarda en su memoria más de un siglo de transformaciones y acontecimientos que lo convierten en símbolo de identidad y resistencia popular.
Su origen se remonta a inicios del siglo XX, cuando fue concebido bajo el mandato del alcalde Carlos Bertot Masó (1908-1921). En aquel entonces recibió el nombre de Parque San José, por ubicarse en la entrada de la ciudad conocida con igual denominación. Posteriormente, en homenaje al propio Bertot, pasó a llamarse Parque Bertot.
Antes de su reparación definitiva en 1910, el lugar era frecuentado por animales, razón por la cual los pobladores lo identificaban como el Parque de los Chivos; el 17 de julio de ese mismo año quedó inaugurado oficialmente, convirtiéndose en punto de encuentro para la vida social de la urbe.
La historia del parque también está marcada por hechos de lucha y sacrificio. El 19 de junio de 1931, una manifestación obrera que transitaba por el lugar bajo la consigna de Trabajo o Salario fue reprimida a tiros por la policía. En el hecho perdió la vida el joven Rafael Santiesteban, de apenas 18 años, considerado el primer mártir de las luchas obreras en Manzanillo // Foto Lilian Salvat RomeroUna década más tarde, en 1941, el parque volvió a ser escenario de cambios significativos bajo la gestión del alcalde Paquito Rosales, primer alcalde comunista de Cuba. Su empeño modernizador permitió reparar y embellecer el espacio, que desde entonces lleva su nombre como homenaje a su labor y compromiso con el pueblo // Foto Lilian Salvat RomeroHoy, el Parque Paquito Rosales no solo es un sitio de esparcimiento y encuentro, sino también un testimonio vivo de la historia política y social de Manzanillo, donde se entrelazan memoria, sacrificio y voluntad de transformación // Foto Lilian Salvat RomeroTras el triunfo revolucionario, el antiguo Parque Bertot adoptó el nombre de Paquito Rosales en homenaje al alcalde que lo modernizó en 1941. Una comisión presidida por Manuel Navarro Luna organizó colectas populares que permitieron erigir un monumento de mármol frente a la tienda El Escudo Cubano. Con el tiempo, aquella obra fue desmontada y el mismo material se reutilizó para levantar un monumento más sencillo dentro del parque, el cual perdura como símbolo de gratitud y memoria hacia quien lo transformó por completo // Foto Lilian Salvat RomeroEl monumento tiene la imagen de Paquito Rosales y una tarja de identificación // Foto Lilian Salvat RomeroAlrededor del parque había también numerosos establecimientos. En Plácido y 12 de Agosto estaba el almacén mayorista de víveres de Peña y Cía; Al lado, después de unas viviendas, en Luz Caballero y 12 de Agosto, la tienda La Arpa, de Manolo Arias // Foto Lilian Salvat RomeroEste parque ha sido un espacio público de connotaciones históricas, testigo de luchas obreras y revolucionarias, por ello, debe estar siempre atendido para que el pueblo lo pueda disfrutar, además de servir de espacio de recordación a quienes como Paquito Rosales, hicieron de Manzanillo un pueblo de patriotas, de comunistas // Foto Lilian Salvat RomeroPero la realidad que exhibe hoy es otra // foto Lilian Salvat Romero