Ideales de Fidel Castro, herencia que florece en manos de la juventud

Edeniel Mora, estudiante de Medicina // Foto: Archivo
Edeniel Mora, estudiante de Medicina // Foto: Archivo

Manzanillo. Noviembre 25.- Nueve años después de su partida física, Fidel Castro Ruz sigue presente entre los manzanilleros, no en estatuas de bronce o mármol, sino en las obras que transformaron esta ciudad y en la convicción de jóvenes como Edeniel Mora Pino, quien a sus 22 años carga con el orgullo de ser heredero de sus ideales.

Edeniel es estudiante de Medicina en la Facultad Celia Sánchez Manduley y secretario de Cultura de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en su centro, y representa esa nueva savia que mantiene vivo el legado fidelista. «Para mí, Fidel significa la brújula moral que nos guía como jóvenes».

«Fidel nos enseñó que ser joven es sinónimo de transformar realidades, y eso haremos». Esta convicción la materializa diariamente desde su responsabilidad en la FEU, donde organiza actividades culturales que van más allá del entretenimiento, son espacios de formación patriótica y debate de ideas.

«En estos tiempos complejos», reflexiona, «Fidel nos dejó un arma poderosa, la unidad. Hoy toca resistir con creatividad, como cuando él convirtió los reveses en victorias».

Recientemente Edeniel recuerda que coordinó el campamento de la FEU en saludo al natalicio del líder histórico, donde más de 200 estudiantes compartieron experiencias y saberes.

«Allí, entre cantos, debates y trabajos voluntarios, revivimos el espíritu de aquellos primeros años de la Revolución, cuando Fidel convocaba a los estudiantes a ser protagonistas de la construcción de una sociedad nueva, fue una linda experiencia», relata.

Para Edeniel, ser manzanillero y fidelista tiene un significado especial. «Por aquí pasó Fidel en febrero del 59, reconociendo el apoyo de este pueblo a la lucha en la Sierra. Aquí creó la Ciudad Pesquera, el hospital en el que trabajaré algún día como médico… es imposible caminar por Manzanillo y no sentir su legado en cada obra».

Así, en el ejemplo de Edeniel y en el quehacer de miles de jóvenes manzanilleros, perdura el hombre que un día llegó para quedarse no solo en la historia de Cuba, sino en el corazón de un pueblo que lo hizo suyo.

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