La literatura se reinventa en Manzanillo

Foto: Lilian Salvat
Foto: Lilian Salvat

Manzanillo. Febrero 17.- En tiempos de retos y transformaciones, la literatura en la Casa de Cultura de Manzanillo no se detiene, se adapta, se expande hacia las comunidades y busca nuevas maneras de despertar sensibilidad y creatividad.

Yoendris Rafael Marín, instructor de arte responsable de esta manifestación artística en la institución, asegura que desde hace mucho tienen implementado el teletrabajo para que el proceso no se detenga.

¿Cómo se mantiene vivo el trabajo literario en la Casa de Cultura?

«La labor nunca se ha interrumpido, aunque sí hemos tenido que ajustarnos al contexto, la literatura, por naturaleza, no es una manifestación de grandes masas, y eso exige estrategias más creativas. Con niños y adolescentes, por ejemplo, resulta difícil pedirles que después de toda una semana de clases vuelvan el sábado con libretas y lápices, por eso hemos cambiado el enfoque hacia actividades más lúdicas y dinámicas».

¿Qué transformaciones han introducido en la metodología?

«Ya no hablamos de clases formales, sino de talleres de creación y apreciación. Con los más pequeños trabajamos únicamente la creación, para que descubran el placer de inventar historias y poemas, además, hemos fortalecido el trabajo en las comunidades, escuelas, fábricas, casas de abuelos, hogares de ancianos, allí, junto a promotores culturales, los instructores desarrollan la mayor parte de las actividades, porque trasladarse al centro de la ciudad es cada vez más complejo».

Foto: Lilian Salvat

¿Cuántos aficionados participan actualmente?

«De manera estable atendemos a unos 30 aficionados, entre niños, adolescentes y adultos. Hay otros que se incorporan de forma ocasional, pero esos 30 son los que mantienen constancia. Para atendelos somos dos instructores de arte, además de mí, que también asumo talleres y la coordinación general».

¿Cómo puede acercarse alguien interesado en la literatura?

Aunque el grueso del trabajo se realiza en las comunidades, la Casa de Cultura sigue siendo el punto de encuentro. Yo estoy casi siempre en las mañanas, y cualquier persona puede dirigirse a la recepción para recibir orientación sobre los días y horarios. Siempre habrá un espacio para quienes tengan inquietudes literarias».

¿Qué condiciones debe reunir un aficionado para incursionar en la escritura?

«En teoría, todos podemos escribir, pero para hacer literatura hace falta sensibilidad, no basta con dominar técnicas o tener cultura; hay que tener algo auténtico que comunicar. El escritor debe ver más allá de lo ordinario y junto a la sensibilidad, es imprescindible la afición por la lectura, sin importar si es en un libro físico, un móvil o un lector digital. Leer es la mejor escuela para aprender a escribir y también para descubrir cómo no hacerlo».

¿Qué se trabaja en los talleres?

«El eje es la escritura creativa. No son clases de Español-Literatura, sino espacios para aprender técnicas narrativas y poéticas, conocer referentes culturales y valorar obras de calidad. También enseñamos cuestiones prácticas, cómo escribir en un celular, qué aplicaciones usar para editar textos, cómo descargar libros electrónicos. Queremos que el aficionado salga con una preparación integral, capaz de escribir un poema o un cuento, pero también de comprender el universo cultural en toda su amplitud».

La literatura en Manzanillo se reinventa cada día, entre sensibilidad, lectura y creatividad, la Casa de Cultura mantiene viva una manifestación que, aunque no arrastre multitudes, sigue siendo esencial para formar ciudadanos más cultos, críticos y sensibles.

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