«La música es mi vida»: Ignacio Ramiro Zayas

Presentaciones en Canadá de la Orquesta Son Verdad en el año 2015 //  Foto: cortesía del entrevistado
Presentaciones en Canadá de la Orquesta Son Verdad en el año 2015 // Foto: cortesía del entrevistado

Manzanillo. Noviembre 22.– «Lo que más me llena el alma es ver cómo un niño descubre la magia de la música», confiesa Ignacio Ramiro Zayas Alba, maestro y músico manzanillero cuyo nombre destaca en el Día de la Música, dedicado a Santa Cecilia.

Con una trayectoria que entrelaza la ejecución, la enseñanza y la dirección, Zayas encarna la devoción por un arte que, según sus propias palabras, «es todo» para él.

Precisamente hoy, su Orquesta Son Verdad cumple 25 años, un aniversario que coincide simbólicamente con esta jornada dedicada a los hacedores de melodías.

«Comencé soñando con ser músico desde los 9 años, pero el fatalismo geográfico me obligó a esperar. Cuando pude ingresar a la Escuela de Arte del Caney de las Mercedes, supe que mi vida estaría dedicada a este arte», y desde entonces, su carrera ha estado marcada por una pasión inquebrantable; enseñar.

“Lo que más me apasiona en este mundo es transmitir lo que sé a las nuevas generaciones”. Esta vocación lo llevó a desempeñarse como profesor, asesor e instructor de arte durante muchos años. Recuerda con especial cariño su labor en la Escuela de Música Elemental Manuel Navarro Luna. “Trabajar con los más pequeños es lo que más me gusta, son como esponjas, absorben todo el conocimiento con una pureza y una avidez increíbles”.

Ignacio Ramiro Zayas Alba, maestro y músico manzanillero. Director de la Orquesta Son Verdad // Foto: Claudia Sánchez

Actualmente, además de dirigir su orquesta imparte la Asignatura de Prácticas de Conjuntos en la misma escuela elemental. “El proyecto consiste en crear orquestas con los niños y tocar música de todo tipo. Es sembrar la semilla para el futuro de nuestra cultura”, explica, orgulloso de saber que muchísimos músicos cubanos pasaron por sus enseñanzas.

La Orquesta Son Verdad, que dirige desde hace un cuarto de siglo, es su principal motivo de orgullo, con 18 integrantes (15 músicos en tarima y personal de apoyo), la agrupación tiene como misión defender las raíces culturales y sonoras de nuestra ciudad.

Al hablar sobre este nuevo aniversario, Zayas no esconde su emoción. “Estoy profundamente orgulloso de todo lo que hemos logrado. Hemos mantenido viva una sonoridad auténtica”.

Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. El maestro señala que, tras una activa etapa estival, los ensayos y presentaciones se han visto paralizados por brotes de arbovirosis que afectan la salud de varios integrantes. A esto se suma un desafío mayor.“La actual situación electroenergética golpea fuertemente nuestros ensayos y presentaciones”.

A pesar de las dificultades, su espíritu es de lucha y renovación. “Actualmente busco la vía de realizar arreglos que llamen la atención de los más jóvenes sin traicionar la esencia de la Orquesta». Prueba de ello es un proyecto reciente con estudiantes de la Escuela Elemental, que esperan presentar en barrios y comunidades el próximo diciembre.

Entre sus recuerdos más vívidos, destaca la gira que realizaron en 2015 en Montreal, Canadá. “Quedé sorprendido al ver cómo las personas conocían nuestro repertorio y bailaban nuestra música. Fue una confirmación de que el lenguaje de la buena música es universal”. Esa experiencia, dice, es el fruto de un trabajo coherente y fiel a sus orígenes.

Hoy, mientras Santa Cecilia recibe el homenaje de los músicos del mundo, Manzanillo tiene en Ignacio Ramiro Zayas, un hombre que ha convertido la enseñanza en sinfonía y ha hecho de su orquesta un espacio donde se conserva el sonido auténtico de esta tierra.

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