Manzanillo, 9 de febrero. – La lucha contra el consumo y el tráfico de drogas en el municipio de Manzanillo se ha intensificado mediante una estrategia multifacética que combina operativos de seguridad con una profunda labor educativa y preventiva, involucrando a múltiples instituciones y actores sociales.
En el centro de este esfuerzo se encuentran profesionales de la salud como Erik Santana Prohenza, psicólogo de la atención primaria y profesor del Grupo Básico de Trabajo (GBT).
“Nuestra función principal es la comunidad, es decir, los programas de salud a nivel comunitario, el trabajo preventivo, que además engloba todas las problemáticas que desde el punto de vista de salud pueda tener nuestra población”, destaca Santana Prohenza.
“En los últimos años se destaca el problema de la droga, los consumos adictivos –como el tabaquismo o el consumo excesivo de café– y la adicción a los espacios digitales”, advierte, mostrando la evolución del fenómeno adictivo en la comunidad.

Los profesionales del GBT y del sector de salud pública realizan talleres de prevención en centros educacionales, donde se han implementado métodos anónimos para realizar muestreos, además de intervenciones en las aulas y asesoramiento al consejo de dirección y al colectivo docente.
“Es incansable el trabajo de la atención primaria. Acudimos constantemente a todos los espacios comunitarios y redes institucionales, a todos los espacios de apoyo, y seguiremos creando nuevos espacios para dialogar”, enfatizó.
La estrategia en Manzanillo incluye barrios debate de enfrentamiento a las drogas, un espacio que busca alertar y educar a la población sobre los riesgos de este flagelo, fortalecer los lazos de solidaridad y generar diálogos abiertos con las familias para construir entornos protectores para la juventud manzanillera.
“Seguimos dialogando en las escuelas, en los espacios de las mujeres, del adulto mayor y los trabajadores, y desde ahí construir un cambio social que propicie no la imposición de una solución, sino que la solución venga de los propios ciudadanos”, explicó.
No obstante, el psicólogo reconoce que, “mientras se llevan a cabo los proyectos para esta problemática, se observa una disminución, pero no la esperada”.
La constancia del trabajo en todos los espacios comunitarios representa lo primordial en una batalla que se libra día a día, con la convicción de que el cambio social frente a las adicciones requiere tiempo, diálogo permanente y una participación activa.