Nidia Rodríguez, una vocación de servicio

Foto: Karla Labrada
Foto: Karla Labrada

Manzanillo. Febrero 15. – En el marco de la conmemoración del Día del Trabajador de Servicios Comunales, cada 15 de febrero, emerge la figura de quienes, desde el anonimato y la constancia, sostienen la higiene de las ciudades. Tal es el caso de Nidia Rodríguez Rodríguez, operaria de limpieza de calles en el municipio de Manzanillo, cuya trayectoria de dos décadas constituye un ejemplo de consagración laboral y sentido de pertenencia con su comunidad.

El vínculo de Nidia con el sector de los servicios comunales se estableció de manera fortuita en el año 2005.
«Llegué a los servicios de comunales de casualidad, un día estaba sentada aquí en el parque con una prima mía y había un compañero que trabaja en comunales, al que le agradezco mucho, se llama Enriquito», rememora.
«Me preguntó si yo quería trabajar en comunales y le dije que sí, yo no trabajaba cuando aquello. Ese día me hizo el contrato y desde entonces estoy trabajando aquí», comentó. Desde aquel momento, su desempeño ha sido ininterrumpido.

Foto: Karla Labrada

En un contexto social donde persisten miradas prejuiciosas hacia ciertos oficios, ella reivindica la trascendencia de su función. «Para mí este trabajo significa todo, hay quienes lo ven como un trabajo menospreciado, pero para mí es un orgullo, nosotros higienizamos la ciudad», expresó.
«Me siento complacida y orgullosa del cargo que represento»,afirmó evidenciando el alto sentido de responsabilidad con que asume sus tareas diarias.

El quehacer de Nidia ha trascendido las fronteras de su puesto habitual, su dedicación y resultados han merecido el reconocimiento a nivel territorial. «Como mejor trabajadora de los servicios he ido a Jiguaní, a Campechuela y he recibido el reconocimiento como figura de comunales», detalla.

No obstante, Nidia no omite las dificultades objetivas que enfrenta el sector en la actualidad, la escasez de recursos y la merma de la fuerza laboral son realidades que complejizan la gestión diaria.
«Con la actual situación nosotros seguimos trabajando, hay pocos obreros, pero los pocos que estamos confiamos en lo que hacemos y nos mantenemos», comenta, dejando ver en sus palabras una voluntad inquebrantable.
«Yo aquí he pasado las buenas y las malas, pero aquí me mantengo», concluyó.
En este 15 de febrero, su historia, como la de tantos trabajadores de Servicios Comunales en Manzanillo, honra a un colectivo que con esfuerzo en calles, parques y demás espacios públicos, contribuye al bienestar de la comunidad, perpetuando la máxima de que no hay labor humilde cuando se ejecuta con dignidad y entrega.

Compartir en:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *