Dirigir una fábrica con 130 trabajadores y afrontando las dificultades que hoy presupone la situación económica del país, tanto en lo personal como en lo laboral, es un gran reto que asume Olga Lidia Martín Rondón, quien prefiere resaltar los resultados de su colectivo y cómo se crecen cada día para aportar a la mesa familiar. Al conversar con ella es fácil definir la pasión por la labor que realiza.
“Trabajo en la fábrica de conserva hace 26 años. Empecé de económica de la fábrica y después, al transcurso de los años, pues hace 11 ya voy a cumplir ahora en marzo, soy jefe de fábrica, jefa de la entidad, administradora de la entidad. Siempre he trabajado en la parte contable, soy Licenciada en Economía y bueno, me he dedicado toda mi vida con entrega a la fábrica porque amo mi trabajo, me gusta mi trabajo, la entidad, los compañeros muy laboriosos, la parte de la producción, la ANIR, los trabajos de fórum, la ciencia y la técnica.
“Aquí en esta entidad, gracias al trabajo con todos los aniristas esta fábrica avanza porque está muy obsoleta, las maquinarias, las máquinas tapadoras que son de muchos años y entonces, gracias al trabajo de ellos, podemos hacer producciones, por ejemplo antes del fin de año hicimos trozos de fruta bomba de la lata de un galón que ha tenido muy buena aceptación por parte de la población y se ha vendido en las ferias, donde participamos todos los fines de semana en las ferias de manzanillo. En verdad con muy buena aceptación todos los productos que allí vendemos.
“Tenemos un punto minorista que está ubicado en el malecón, pero también la fábrica una vez a la semana vende aquí en un punto, cerca de donde está ubicada.
“Tenemos un consejo de dirección muy unido, el económico, la jefa de recursos humanos, el de mantenimiento, el logístico y entonces tenemos un buen equipo de trabajo, un buen consejo de dirección y los 130 trabajadores de la plantilla.
“La dificultad hoy mayor, sabemos que es el tema de la energía eléctrica, pero bueno, nosotros los trabajadores, como uno dice en el argot popular, “cazamos” en el horario que hay fluido eléctrico, para entonces poder producir, elaborar las mermeladas, los néctar. Antes del fin de año se elaboró también la crema para la dieta de los niños enfermos de toda la provincia de Granma, que ya se distribuyó, porque también hacemos productos para dietas médicas y fue cumplido ya el primer trimestre, de este producto, de la crema de guayaba y se elaboran varias producciones, como los trocitos, la salsa, los vegetales encurtidos.
“Ahora nos estamos preparando para la campaña del tomate, por eso estamos reparando los pisos del salón de producción, que estaban muy deteriorados, porque todos los productos muy ácidos deterioran, o sea, afectan los pisos y entonces estamos en la reparación de los pisos del salón de producción para enfrentarnos a la campaña del tomate, que es la que tenemos más cerca ahora.

“Desde que yo empecé a trabajar en conserva, empecé como económica de la fábrica, estuve ahí 16 años. Pasé un curso de dirección en el 2000 en el Instituto de Investigación de la Industria Alimenticia y realmente fue un curso que nos enseñó mucho para después poderlo aplicar en la vida laboral.
“La tarea de ser jefa administradora de fábrica es una tarea muy compleja porque tiene que ver con todo, con el mantenimiento, con la reparación, con la contabilidad, con los recursos humanos, que es el tesoro más preciado: la fuerza de trabajo. Y realmente, gracias a la familia, que es un gran apoyo, mi esposo, mi mamá, he asumido la tarea. No tengo horario para trabajar, no tengo día y la cumplo hasta el momento satisfactoriamente, con ayuda también de todos los trabajadores y del consejo de dirección, que es un gran apoyo porque cuando usted delega las tareas, tiene un consejo de dirección unido, pues usted puede cumplir con mayor facilidad las tareas.
“Es un trabajo que no es fácil, pero bueno, tampoco es difícil. Y a veces las personas dicen, no, ¿por qué es mujer? No, para nada, las mujeres nos tenemos que duplicar y cumplir las tareas en cualquier frente de trabajo. Lo mismo trabajamos en la producción, que trabajamos en la oficina, que trabajamos en la contabilidad, y realmente no ha sido fácil, pero tampoco ha sido difícil.
“Cumplimos las tareas, las que nos dan, las que llegan por la zona de defensa, las que llegan por el gobierno, por el Partido, y hasta ahora la fábrica tiene sus resultados.
“¿Satisfacción? Sí, sí, realmente me siento bien en mi trabajo, me siento complacida con lo que hago, bien con el trabajo que desarrollo, porque le tengo amor a la profesión, al trabajo, me relaciono bien con mis compañeros de trabajo. Hay una interrelación entre los compañeros y todos los días yo doy recorrido, me preocupo por los trabajadores, los saludo a todos, ¿qué problema tienes y en qué te puedo ayudar?
“Me gusta mucho la parte contable, es lo que yo soy, Licenciada en Economía, y entonces realmente llego hasta el final, hasta el balance, hasta el cierre de todos los meses, revisando, explicando, enseñando a las personas que recién entran a nuestra fábrica. Realmente sí, sí nos sentimos complacidas con el trabajo que realizamos.
“En el futuro nos gustaría que esta fábrica tuviera un grupo electrógeno para poder avanzar más en el trabajo, porque una de las cosas que más dificultan hoy el trabajo aquí en esta fábrica es el fluido eléctrico. Hay un proyecto para ver si poco a poco vamos poniendo paneles solares porque realmente hay que irse desarrollando.”
Olga Lidia es una muestra de que la disposición y el compromiso ante las tareas son aliados seguros en el empeño de salir adelante.