Salvaguardar la salud manzanillera en tiempos de desafíos

Foto: cortesía de la directora del Policlínico
Foto: cortesía de la directora del Policlínico

Manzanillo. Febrero 22.- En medio de las complejas circunstancias que enfrenta el país, el Policlínico número uno Francisca Rivero Arocha de esta urbe costera no solo mantiene sus servicios esenciales, sino que también forma a las futuras generaciones de médicos cubanos.

Al frente de esta institución sanitaria desde el año 2024 se encuentra la doctora Kenia Céspedes Tamayo, especialista en primer grado de Medicina General Integral, quien detalló la envergadura de la responsabilidad que asume diariamente.

Doctora Kenia Céspedes Tamayo, especialista en primer grado de Medicina General Integral y directora del Policlínico #1 Francisca Rivero Arocha de Manzanillo // Foto: Claudia Sánchez

«Actualmente, nuestro policlínico tiene bajo su cobertura a una población de 36 mil 280 personas, distribuidas en los Consejos Populares 1, 4, 5 y 14. En cuanto a los servicios tenemos a nuestro cargo una sala de rehabilitación integral, el laboratorio clínico y de microbiología, el cuerpo de guardia, los servicios de ultrasonido, óptica y optometría. A esta red se suman una Casa de Abuelos, el Hogar Materno y, como célula fundamental del sistema, 46 consultorios del médico y la enfermera de la familia, cada uno con su equipo básico».

«Quiero resaltar el extraordinario compromiso de todo nuestro personal médico. Estamos inmersos en una situación difícil a nivel país, y Manzanillo no es una excepción. A pesar de las carencias y las limitaciones objetivas, aquí hay un equipo humano que pone el alma en cada consulta, en cada visita a la comunidad. Eso es lo que nos permite sostener el sistema y llevar salud a la población», afirmó la doctora Céspedes.

Foto: cortesía de la directora del Policlínico

Para conocer a fondo el perfil epidemiológico de la zona, conversamos con la doctora Kelian Llópiz Rondón, también especialista en primer grado de Medicina General Integral y jefa del Grupo Básico de Trabajo del policlínico. Su análisis es directo y revela los principales flagelos que azotan a la comunidad.

«Los problemas de salud que más nos golpean son, sin dudas, las enfermedades crónicas no transmisibles, específicamente la hipertensión arterial y la diabetes mellitus», señala la Dra. Llópiz. Sin embargo, el verdadero desafío no es solo el diagnóstico, sino el tratamiento continuo. «Lamentablemente, en estos momentos no disponemos de todos los medicamentos necesarios para controlar adecuadamente estas enfermedades. Esto es una consecuencia directa del bloqueo económico impuesto a nuestro país, que dificulta la adquisición de fármacos e insumos».

Ante esta carencia, la estrategia ha tenido que virar hacia la prevención y la educación. «Desde el policlínico, nuestro principal recurso se ha convertido en la orientación a la población. Promovemos intensamente el uso de la medicina natural y tradicional, enseñando a las familias cómo, a través de hábitos alimenticios correctos, ejercicios y terapias alternativas, pueden mitigar los efectos de estas enfermedades y mejorar su calidad de vida».

La doctora Llópiz también alerta sobre otro enemigo visible y combativo en el escenario urbano, la contaminación. «Uno de los frentes de batalla diarios es la higienización de las áreas. La acumulación de desechos sólidos en ciertos puntos trae consigo la proliferación de mosquitos, lo que, unido a las condiciones climáticas actuales, puede desencadenar un alza de las arbovirosis como el dengue».

En este sentido, el cuadro de salud se ha visto complejizado en las últimas semanas por las condiciones meteorológicas. «Ahora mismo estamos experimentando un incremento de las enfermedades respiratorias agudas. Hablamos de coqueluche (tos ferina), bronquiolitis y crisis agudas de asma bronquial, que afectan principalmente a niños y ancianos. Esto está muy relacionado con los cambios climáticos y los frentes fríos que hemos tenido recientemente».

«Nuestros equipos básicos de salud, junto a especialistas, están desplegados en los barrios, escuelas y centros de trabajo, impartiendo charlas educativas. Explicamos a la población cómo reconocer los síntomas de estas enfermedades y, sobre todo, cómo prevenirlas».

Carlos Santander Mendoza, Metodólogo de Pregrado y responsable de la docencia del Policlínico #1 Francisca Rivero Arocha de Manzanillo // Foto: Claudia Sánchez

Por su parte el doctor Carlos Santander Mendoza, Metodólogo de Pregrado y responsable de la docencia en la institución, explicó como se mantienen las actividades educativas.

«Actualmente tenemos una matrícula de 157 estudiantes, cifra que es resultado del proceso de descentralización que tuvo que implementar la Facultad de Ciencias Médicas como medida ante las actuales condiciones que atraviesa el país».

«Los estudiantes están distribuidos en los propios consultorios que pertenecen a nuestra red. Allí realizan labores de educación en el trabajo, un pilar de la formación médica cubana. Se están fogueando en la atención primaria, fundamentalmente en la atención diferenciada del Programa Materno Infantil (PAMI), que es una prioridad nacional», detalla el metodólogo.

El próximo 2 de marzo, estos alumnos iniciarán el Curso Propio, donde recibirán el resto de las asignaturas teóricas de sus planes de estudio.

«En medio de las dificultades, nosotros tenemos la misión de inculcarles a estos muchachos los valores que distinguen a nuestro sistema de salud el humanismo y la solidaridad. No basta con saber de medicina; hay que sentirla. Verlos interactuar con los pacientes, con las familias, en los mismos consultorios donde a veces faltan recursos pero sobra voluntad, es la mejor lección. Ellos están aprendiendo que la medicina cubana se hace con corazón y compromiso, y que a pesar de las piedras en el camino, el deber de salvar vidas y aliviar el dolor está primero».

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