Cada 18 de febrero, Cuba celebra el Día del Instructor de Arte, la efeméride reconoce a esos profesionales que, con dedicación y pasión, guían a otros en el maravilloso mundo del arte. En Manzanillo, una de esas profesionales es Caridad Sánchez Labrada, aunque todo el mundo la conoce, simplemente, como Cari.
Hace quince años, esa joven graduada como instructora de arte llegó a la Escuela Secundaria Básica «Manuel Ascunce» para enfrentarse a su primer gran reto profesional. «Fue mi primer año de trabajo, una escuela para mí», recuerda. Aquel momento marcó un antes y un después, no solo en su carrera, sino en la concepción misma de su labor. Porque ser instructor de arte en Cuba no es solo dirigir un taller; es pararse frente a un aula y enseñar siete manifestaciones artísticas.
Hoy, 15 años después y con un camino sembrado de experiencias y vocación, Caridad Sánchez Labrada sigue en las aulas, pero también en los escenarios, en los barrios y en el corazón de sus alumnos, a quienes ha logrado contagiar con esa pasión, incluidas sus propias hijas. En esta entrevista para Radio Granma, Cari nos abre las puertas de su mundo, ese donde la cultura se convierte en «el cultivo del espíritu humano».
Periodista: Cari, nos has contado que tus inicios fueron en la Secundaria «Manuel Ascunce». ¿Cómo recuerdas esa primera experiencia y cómo ha sido la evolución hasta convertirte en la instructora que eres hoy?
Caridad Sánchez Labrada: “Cuando me gradué comenzaron las clases de educación artística, donde nos dan esa responsabilidad los instructores de arte, que no era solamente hacer talleres o montar diferentes actividades, sino era ya estar dentro de un aula con estudiantes e impartirle no solamente una manifestación. Ya eran siete manifestaciones. Es decir, que me fui creciendo no solamente en la manifestación que yo me gradúo, sino en las demás.
Comienzan los niños a tener el cine, la literatura… Es decir, que empiezo a engrandecerme y engrandecerlos a ellos de una manera abarcadora. Como dice la frase: la cultura es el cultivo del espíritu humano. Entonces, te vas cultivando no solamente con lo que aprendiste en una escuela, sino con lo que te nutres dentro de estas asignaturas.”
P: Son ya 15 años de graduada. En todo este tiempo, ¿cómo has visto la transformación de tu propio trabajo y del impacto en los estudiantes?
CSL: “ Llevo 15 años de graduada, 15 años haciendo cosas grandes. No solamente con las manifestaciones, ya le estoy hablando con las clases. Porque mientras tú te nutres, tú vas aprendiendo cuáles son los medios expresivos, cómo puedes llevar la cultura, cómo puedes inculcarle a los niños, hoy por hoy, que estamos viviendo momentos difíciles, incongruentes para nosotros. Pero la cultura te da la posibilidad de mirar la vida de otra manera, con amor. Porque ser instructor de arte tienes que sentir amor para poderlo llevar y para que te lo puedan transmitir.”

P: Además de tu actual labor en la escuela «Paquito Rosales», has llevado tu arte mucho más allá del aula. Cuéntanos sobre esas otras experiencias.
CSL: “Bueno, han sido también diez años con la compañía infantil Corales del Golfo, teniendo esa oportunidad con Loumaris López Vila, compartiendo con niños con una actitud y una aptitud maravillosa, recreando diferentes obras y llevándolas a un público diverso y diferente. También lo llevamos no solamente aquí en Manzanillo, lo hemos llevado a los diferentes lugares que muchas veces no llega este tipo de actividades.
Aquí en la escuela también tengo un grupo que se llama «Destino», que es un grupo de unidad artística, donde tengo declamadores, donde tengo niños narradores orales. Es decir, que voy buscando… Han sido tantas cosas en estos años, hasta pantomima hemos logramos hacer, expresión corporal, que muchas veces las personas no tienen la oportunidad de conocerlas directamente. Y la llevamos a los mismos CDR cuando se hacen las diferentes actividades.”
P: Y esa pasión por el arte, que inculcas en tus alumnos, ha trascendido también a tu hogar. Tus hijas han seguido tus pasos…
CSL: “Bueno, mis hijas han seguido los pasos del arte. Es decir, escriben, las dos tienen la parte de la literatura, de lo que es crear. Porque eso es lo importante, crear. No solamente copiar o hacer lo que otros hacen, sino tener la oportunidad de hacerlo uno, de expresarnos. Están dentro de diferentes obras, actúan, bailan, cantan. Logran motivarse y motivan a otros pues a llegar y poder hacer también.”
P: Cari, en una frase: ¿qué significa para ti ser instructora de arte en Manzanillo?
CSL: Ser instructora de arte es algo maravilloso, porque no solamente hago arte, sino que lo trasmito en las aulas.
Caridad Sánchez Labrada ha demostrado que el arte no es un lujo, sino una herramienta indispensable para mirar la vida «de otra manera, con amor». En una época de desafíos, Cari sigue firme en su propósito: demostrar que el instructor de arte no es solo un guía,sino un sembrador de espíritus.