“Ser solidario es la esencia del médico cubano”: Pedro Noguera Sánchez

Doctor Pedro Noguera Sánchez, especialista en MGI y en Psiquiatría infanto-juvenil. // Foto: Claudia Sánchez
Doctor Pedro Noguera Sánchez, especialista en MGI y en Psiquiatría infanto-juvenil. // Foto: Claudia Sánchez

Manzanillo. Marzo 28. – Con una trayectoria que abraza la medicina general integral, la Psiquiatría infantil y la Fisiatría, el doctor Pedro Noguera Sánchez es hoy referencia en la salud pública del municipio. Pero su historia profesional no se entiende sin la huella del internacionalismo.

Periodista (P): Doctor, usted es especialista en Medicina General Integral desde 1993 y en Psiquiatría infantil desde 1997. ¿Cómo se inicia su camino como colaborador internacionalista?

Médico (M): «Mi primera misión fue en 2003, en el contexto del programa Misión Barrio Adentro en Venezuela, aquella experiencia formaba parte de la campaña electoral del comandante Hugo Chávez Frías, quien ya no está físicamente, pero su espíritu de transformación social quedó muy vinculado a la llegada de los médicos cubanos. Fui como MGI a atender directamente en los barrios y en los CDI (Centros de Diagnóstico Integral). Como ya tenía la especialidad en Psiquiatría infantil, empecé a colaborar también con clínicas privadas y en instituciones llamadas Casa Mía, que eran hogares de acogida para niños en situación de calle, muchos de ellos explotados, consumidores de sustancias ilícitas o víctimas de violencia».

Doctor Pedro Noguera Sánchez junto a grupo de niños venezolanos durante una sesión de terapia grupal // Foto: Cortesía del entrevistado

P: ¿Qué significó para usted aquella primera experiencia?

M: «Recuerdo con muchísimo cariño esos cuatro años. Estar en terreno, en los barrios más humildes, compartiendo con familias venezolanas que veían en el médico cubano una mano amiga. Atender a esos niños de Casa Mía era un reto inmenso, porque no solo tratabas enfermedades, sino heridas emocionales muy profundas. Humanamente, aquello me marcó para siempre».

P: Tras ese período, regresa a Manzanillo y luego vuelve a Venezuela. ¿Cómo fue su segunda misión?

M: «Del 2007 al 2011 me reincorporé al sistema de salud manzanillero, trabajando como MGI y Psiquiatra. En el 2011 hice un diplomado en Fisiatría y salí de misión nuevamente a Venezuela, esta vez al estado de Maracaibo, en Zulia, una región que era opositora al gobierno de Chávez. A pesar de las diferencias políticas, mi labor como fisiatra se realizó con total respeto y dedicación durante dos años. La medicina no entiende de colores políticos, entiende de personas que necesitan ayuda».

P: Después de Venezuela, su tercera experiencia fue en Brasil. ¿Cómo llegó allí?

M: «Al terminar la segunda misión fui llamado para colaborar en Brasil. Tuve que pasar un curso de idioma portugués y de cultura brasileña para integrarme mejor y fue todo un reto. Estuve desde 2013 hasta 2017 trabajando como MGI en un puesto de salud en barrios marginales. Allí la realidad era diferente pero igualmente dura, comunidades con grandes carencias estructurales, donde el acceso a la salud era limitado. Compartí con profesionales brasileños y aprendí muchísimo de su calidez humana».

P: Desde su regreso en 2017, usted es el único especialista en Psiquiatría infanto-juvenil en el municipio de Manzanillo. ¿Cómo lleva esa responsabilidad?

M: «Actualmente trabajo en el hospital y roto por los policlínicos del municipio, porque soy el único en esta especialidad aquí. Es una responsabilidad grande, pero también un privilegio. Atiendo a niños y adolescentes con trastornos de conducta, depresión, secuelas de violencia o abuso. Es una labor que requiere mucha sensibilidad y también paciencia. Pero cada paciente que logra mejorar es una recompensa inmensa».

P: ¿Qué le aportaron estas misiones en lo profesional y en lo personal?

M: «Estas misiones me aportaron muchísimo, tanto humanamente como en conocimientos, cultura e historia. Aprendí a trabajar en condiciones adversas, a improvisar con lo que había, a escuchar más y a juzgar menos. Conocí la Venezuela profunda, la del barrio y la de la esperanza; conocí Brasil desde sus comunidades más vulnerables. Cada paciente, cada familia, cada niño que atendí me dejó una lección. Por eso agradezco profundamente todas estas experiencias. El internacionalismo no es solo llevar medicina, es recibir humanidad a cambio».

Tres misiones internacionalistas consolidaron al Doctor Noguera Sánchez como un profesional con una visión integral de la medicina, donde la técnica y la sensibilidad humana caminan siempre juntas.

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