Vilma Espín renace en cada mujer cubana que resiste y construye

Martha Labrada (de rojo) junto a las principales autoridades políticas y gubernamentales de la Provincia y Manzanillo.// Foto: Tomada de Facebook
Martha Labrada (de rojo) junto a las principales autoridades políticas y gubernamentales de la Provincia y Manzanillo.// Foto: Tomada de Facebook

Manzanillo. Abril 7.- A 96 años del natalicio de Vilma Espín, su legado se conserva en la vida cotidiana de miles de mujeres cubanas. La manzanillera Martha Labrada es un ejemplo de ello, presidenta del Consejo Popular 6 Paquito Rosales Benítez desde hace varios años, busca desde su comunidad que sus ideas no se diluyan con el tiempo.

«Debemos salvaguardar su pensamiento, la resiliencia, esa palabra que tanto define a la mujer cubana de hoy, se expresa en acciones concretas».

Bajo la inspiración de Vilma, Martha y su equipo priorizan vincular a los jóvenes al trabajo comunitario y fortalecer las acciones preventivas contra el consumo de drogas y las conductas antisociales. «Buscamos incentivar, a través de talleres, actividades productivas y espacios de diálogo donde los muchachos encuentren alternativas reales».

Uno de los logros más palpables de esta revitalización es la Casa de Orientación a la Mujer, proyecto que materializa el espíritu incluyente de Vilma Espín. Allí han logrado vincular laboralmente a mujeres con discapacidad física, derribando barreras. “Cada una debe sentirse identificada con la Federación”, insiste Martha Labrada.

Pero el ejemplo de Vilma también enseña a no dejar a nadie atrás. En un gesto que refleja la más pura filosofía revolucionaria de reinserción social, desde este Consejo Popular se ha logrado insertar a personas con sanciones penales en la vida comunitaria y laboral. “No se trata de borrar el pasado, sino de ofrecer una segunda oportunidad”, explica Martha.

En este aniversario 96, el mejor homenaje a Vilma Espín Guillois no es una ofrenda floral, sino el rostro decidido de Martha Labrada y de tantas cubanas que, desde sus consejos populares, casas de orientación o simples conversaciones, reconstruyen el tejido social. Porque Vilma fue una mujer de acción. Y hoy, cada vez que una cubana lucha contra el desaliento, orienta a una joven en riesgo o tiende la mano a quien erró, Vilma vuelve a nacer.

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