Manzanillo.Marzo 15.- La Protesta de Baraguá, ocurrida en igual fecha de 1878, es uno de los actos más firmes de la historia de Cuba, allí, Antonio Maceo rechazó el Pacto del Zanjón, que pretendía poner fin a la Guerra de los Diez Años sin conceder la independencia.
Ese día, entre los jefes y oficiales orientales que acompañaron al Titán de Bronce, se encontraba un hijo de esta ciudad, Manuel de Jesús Titá Calvar, nacido en esra ciudad del golfo, el 25 de diciembre de 1837 .
Su presencia en Baraguá no es solo un dato biográfico, es parte de la memoria histórica del territorio, reconocida como los mambises presentes en aquel encuentro decisivo .
Un manzanillero hecho en la guerra
Titá Calvar se incorporó a la lucha desde los primeros meses de la contienda, su trayectoria militar lo llevó a ascender hasta convertirse en un jefe respetado. En octubre de 1868, apenas iniciada la guerra, ya había sido nombrado Brigadier General, participando en acciones relevantes como el sitio y la toma de Bayamo, según reseñas históricas de la Casa Editorial Verde Olivo .
Su vida militar estuvo marcada por la disciplina, la capacidad de mando y la fidelidad a los principios independentistas. Por eso, cuando se conoció el contenido del Pacto del Zanjón, Calvar fue de los que se mantuvo firme junto a Maceo.
Camino a Baraguá
En los días previos al encuentro, Maceo reunió a sus oficiales para definir la postura ante la propuesta española. Titá Calvar formaba parte de ese grupo, la historiografía cubana coincide en que el ambiente era tenso, la guerra estaba agotada, pero la independencia no se había alcanzado.
El 15 de marzo, en los Mangos de Baraguá, Maceo y Martínez Campos sostuvieron el diálogo que marcaría la historia, y del que muchos historiadores lo describen como un acto de firmeza del Ejército Libertador ante una paz sin independencia .
El momento de la Protesta
Calvar estuvo allí, entre los jefes orientales que respaldaron la postura de Maceo, no tomó la palabra, el diálogo correspondía a los altos mandos, pero su presencia reforzó la legitimidad del rechazo, un momento que definió la continuidad moral de la guerra .
La Protesta no fue solo un gesto político, fue una declaración de principios y en esa declaración, la voz de Manzanillo estuvo representada.
Después de Baraguá
Tras la Protesta, Calvar continuó vinculado a la causa independentista. Su prestigio era tal que, pocos días después, fue designado Presidente de la República de Cuba en Armas, cargo que ejerció entre marzo y mayo de 1878, según datos biográficos oficiales .
Años más tarde, falleció en Cayo Hueso, Estados Unidos, el 20 de diciembre de 1895, sin ver la victoria final, pero dejando una huella profunda en la historia de la nación.
La huella en la identidad manzanillera
La figura de Titá Calvar confirma el papel decisivo de Manzanillo en las gestas independentistas, su presencia en Baraguá es motivo de orgullo para la ciudad y un recordatorio de que la historia nacional también se escribe desde los territorios.
Baraguá sigue siendo símbolo de dignidad y en ese símbolo, está también la firmeza de un manzanillero.