A dónde vamos a parar

«Niña no te vuelvo a decir que no puedes estar ahí, te tienes que poner de la parte de abajo» – me dice en tono prepotente la portera del Departamento de Imagenología del Hospital Clínico Quirúrgico Docente Celia Sánchez Manduley de esta ciudad – , al tiempo que refunfuñaba alegando que no había podido dormir la noche anterior por el apagón.

De varias escenas similares fui testigo esa mañana en la que desde las ocho esperaba para realizar un estudio radiológico a mi esposo que había sufrido días antes un accidente y el médico le pronosticó una cirugía para esa jornada y necesitaba antes de la intervención ver el estado real del húmero derecho, a través de Rayos X (por supuesto él estaba en ayunas).

Once de la mañana y después de un diálogo caliente, finalmente y ya mi esposo con fatiga, se pudo realizar el medio diagnóstico. En esas largas horas pude ser testigo del maltrato a pacientes y familiares, una persona insistía en una cola para los ingresados, otra para los que asistieron por el cuerpo de guardia y los de las consultas.

Vale recalcar que el equipo de rayos X que hoy funciona en este hospital provincial, que atiende a pacientes de toda la región del Guacanayabo (es solo un equipo), es computarizado, muy beneficioso porque es más rápido y eficiente; bueno debería ser más rápido.

Luego de salir de allí meditaba en hasta dónde llega el desamor y la indolencia de las personas; escrito está, «el amor de muchos se enfriará»; no podemos permitir que las actuales circunstancias marcadas por limitaciones de todo tipo, endurezcan nuestro corazón, que seamos insensibles y no seamos capaces de ser consecuentes con personas aquejadas de alguna dolencia, en el caso de los centros asistenciales.

Tristemente en otros servicios del mismo hospital se evidencian situaciones similares, y que decir si llegamos a una escuela, en el mercado, caminando por la calle, o sencillamente estamos en una cola, en estos tiempos las personas están sacando lo peor del ser humano, » justificándolo» con las limitaciones y el sin número de carencias que hoy tenemos.

Si no nos ayudamos entre nosotros, cómo podremos salir y tildarnos de solidarios en otros países del mundo en los que nuestros galenos y otros profesionales, se dejan la piel por esas personas menos favorecidas, ¿y a los cubanos????

Las situación social que hoy se vive en Cuba no es para nada fácil, es bien difícil el día a día y si a todo eso le sumas el maltrato, el desamor y muchas otras más malas acciones o posiciones que adoptamos, pregunto: ¿a dónde vamos a parar?

Nos queda tratar de sobre llevar y soportarnos unos a otros, no dejar que lo que vivimos tome el control de nuestro carácter (que no es fácil procesar tantas carencias y limitaciones que cada día se agravan), recordar que nuestro prójimo no tiene la culpa, pero sobre todo como dijo en su concepto de Revolución, Fidel: «ser tratado y tratar a los demás como seres humanos».