AHS de Manzanillo mantiene vivo el arte

Foto tomada de Internet
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Manzanillo. Abril 14 – En medio de la compleja situación electroenergética que afecta a Cuba, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Manzanillo se niega a bajar el telón. Esta institución cultural, que agrupa a jóvenes creadores del territorio, ha encontrado en la resiliencia y la reinvención las armas para seguir funcionando.

José Carlos Capote Lastres, coordinador de la AHS en Manzanillo, explica con orgullo cómo han sorteado las dificultades sin cancelar su esencia.

“Sabemos que la situación electroenergética es dura, pero la cultura no puede esperar a que todo esté perfecto. Las peñas no han desaparecido. Nuestro horario han pasado de lunes a jueves, de 3 pm a 6 pm, aprovechando las horas de mayor luz natural. Además, muchas veces cambiamos de escenario y nos vamos a lugares más frescos y abiertos, como el malecón.”

Uno de los pilares que ha permitido mantener el vínculo con el público ha sido el trabajo en las redes sociales. Karla Labrada Aguirre, Licenciada en Comunicación Social, es la encargada de gestionar la página de Facebook de la AHS en Manzanillo.

«Las publicaciones han tenido un muy buen recibimiento. La gente comenta, comparte y espera cada actualización. Eso nos demuestra que el público no nos abandona. La página de la AHS es hoy un espacio de encuentro donde la cultura se defiende con cada like y cada comentario positivo.”

Pero no todo son estrategias digitales. La esencia de la AHS es la presencialidad, el intercambio cara a cara, los jóvenes asociados han debido transformar sus hábitos. José Javier Ricardo Núñez, joven asociado y vocalista de la banda Eskortey, reconoce que el cambio ha sido brusco pero también revelador.

“Estábamos acostumbrados a venir a la Casa del Joven Creador a las peñas, pero bueno, nos hemos reinventado. Ahora estamos concentrados en nuestro proceso creativo, ensayamos, componemos nuevas letras, afinamos nuestro sonido. Cuando vuelva la estabilidad, vamos a salir con un repertorio mucho más sólido.»

La experiencia de Manzanillo demuestra que las instituciones culturales pueden sobrevivir incluso en los escenarios más adversos. La AHS, lejos de clausurar sus puertas, ha fortalecido sus lazos internos y ha diversificado sus canales de expresión.

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