Angola habita en el recuerdo

Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988.
Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988.

Por estos días recordamos la honrrosa misión a la que marcharon cientos de jóvenes para defender al pueblo angolano de garras opresoras. Fueron tiempos tristes y difíciles para cuantiosas madres, padres, hermanos, abuelos, novias y esposas, quienes debieron decir adiós con cierto dolor en el pecho porque cuando se parte a una guerra, cualquier cosa puede suceder.

No obstante, fue más fuerte y latente el sentido solidario e internacionalista que caracteriza a los nacidos en esta Isla del Caribe. Aquellos jóvenes plantaron la semilla que hoy germina en los hombres y mujeres de bata blanca que desafían desiertos y angostos parajes del continente negro, con el único propósito de llevar salud.

Los tiempos son otros, claro está, ahora se le hace frente en el campo de batalla de la ciencia a complicados padecimientos y pandemias como el ébola, sin embargo, en cada uno de nuestros valientes galenos renace la estirpe de los que décadas pasadas llegaron vestidos de verde para trazar estrategias de lucha, crear cercos al enemigo y ver resurgir entre llamas a ciudades convertidas en cenizas.

Angola no escapa a los recuerdos de los cubanos, está presente en la instantánea que guarda con exquisitez quien fue joven y hoy peina canas, en la madre que llega al cementerio para depositar una flor al hijo perdido, contemplando orgullosa, tanto como la Patria, la hidalguía del héroe que murió en combate; Angola es también un recuerdo para los tantos muchachos de aquel entonces que atesoran medallas y las desempolvan de vez en vez para mostrárselas a hijos y nietos entre anécdotas y verdaderas epopeyas de combate.

No faltarán lágrimas cuando se evoquen las remembranzas de aviones, metrallas, bombas y la muerte de entrañables compañeros, de eso que no quepa la menor duda, mas siempre servirá de consuelo mirar al pasado y encontrar en cada historia la valentía sin fin que sostiene a los cubanos, a los hijos de Maceo, Martí, Fidel y otros tantos que renunciaron a sus comodidades y beneficios personales a cambio del bien de miles de oprimidos.