Camilo vive en su pueblo

Un 28 de octubre de 1959 el destino arrebato a Cuba a uno de sus hijos más valerosos y queridos, el Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, quien alrededor de las 11: 56 de la mañana de la fecha señalada, salió por cuestiones de trabajo del aeropuerto de Ciudad Libertad rumbo a Camagüey, en un avión modelo Cessna 310.
Junto al piloto, primer teniente Luciano Fariñas Rodríguez, Camilo se hizo acompañar, además, del Capitán Senén Casas y el soldado rebelde Félix Rodríguez, en función de escolta, con quien descendió a Camagüey, mientras que Fariñas continuó el vuelo hasta Santiago de Cuba, para llevar a Casas.
A las 4: 40 pasado meridiano (pm) ya estaba de regreso el pequeño avión ejecutivo identificado con las siglas FAR 53. El despegue rumbo a la capital se produjo alrededor de las SEIS, en viaje que desde este punto a su base requería dos horas de vuelo como promedio y llevaba gasolina para tres.
Pasado el tiempo establecido para la espera, en la terminal aérea militar de Ciudad Libertad, al Capitán Manuel Espinosa Díaz, ayudante personal de Camilo, le albergó la impaciencia e incertidumbre, una vez que su jefe no llegó en el horario previsto de 7:00 a 7: 30 pasado meridiano.
Durante toda la noche del 28 y la jornada del 29 se intentó localizar al Jefe del estado Mayor del Ejército Rebelde sin resultado alguno, y el viernes 30 de octubre se ordenó de manera oficial la búsqueda del avión en que viajaba Camilo.
Al frente de la búsqueda, estuvo Fidel Castro Ruz, a bordo del avión ejecutivo Sierra Maestra, al tiempo que el Che, amigo entrañable del Héroe de Yaguajay participó de la urgente acción en un avión C- 46, y Juan Almeida dirigió las operaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Unos 70 aviones participaron en las operaciones de exploración, y al unísono el mar fue surcado por numerosas embarcaciones pesqueras, a la vez que por tierra se movilizó todo un pueblo de norte a sur, en el que crecía la angustia y la consternación por la desaparición del Hombre de Sombrero Alón.
Tras una intensa búsqueda e infatigables jornadas de 15 días, el 12 de noviembre, el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, Comandante en Jefe Fidel Castro, informo al pueblo sobre la infructuosa gestión, al tiempo que sus enardecidas palabras marcaban con certeza que el legado de Camilo viviría por siempre en los hijos dignos de la Patria que lo vio nacer, y por la que tanto luchó.
Solo contaba con 27 años de edad, el querido combatiente y revolucionario cubano, el Expedicionario del Yate Granma, cuando aquel 28 de octubre de 1959 desapareció físicamente en el mar bravío, y su legado y moral se catapultaron en nuevas páginas de historia y heroísmo de todo un pueblo, que en igual fecha, llevan flores a mares y ríos para tributarle honores, como símbolo de lealtad.
La legendaria figura de Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Señor de la Vanguardia, se acrecienta así con el paso del tiempo, y entre sus virtudes descolla su fidelidad a la Patria, a la Revolución y a Fidel, así como su carácter jovial, jaranero y su franca sonrisa que le hacían ganar confianza entre los que le conocían.
Así recuerda su pueblo al Hombre de la 100 Batallas y las 1000 Anécdotas, y lo hace presente en circunstancias en que sus principios, ideas, vergüenza, dignidad y valor, han de signar el camino a seguir en medio de sumas dificultades y carencias, que, sin lugar a dudas, tienen su principal causa en el inhumano y genocida bloqueo del gobierno de Estados Unidos hacia esta isla.
Cuando desde el mismo imperialismo yanqui se gestan múltiples acciones para derrocar a la Revolución y en contra de sus máximos líderes, la firmeza de carácter de Camilo, su patriotismo y clara posición contra los traidores, tienen que tener su máxima expresión en las batallas que se libran con moral, inteligencia y sólidos argumentos, como armas principales de la guerra no convencional que enfrentamos.

La impronta del Guerrillero de la Eterna Sonrisa se perpetúa hoy en los jóvenes que, desde esta región suroriental y a lo largo y ancho de la isla antillana, se forman como soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en las escuelas militares que llevan su nombre.
En esta tierra de historia donde se iniciaron las gestas independentistas de la nación, el ejemplo de Camilo vive y vivirá mientras se piense y se trabaje de manera mancomunada en defensa de la justicia social, de la solidaridad y la tranquilidad de los cubanos.
El nombre de Camilo se hace pueblo así en cada niño, joven, mujer y hombre digno de este terruño que este 28 de octubre llevarán una flor en su mano hasta el mar para rendirle homenaje; mientras en su honor se dirigen los esfuerzos y desvelos de la cotidianidad, sin renunciar nunca a la Revolución y a los principios por los que tanto luchó.

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