Carlos Benítez, protagonista merecido en Culiacán

Carlos Benítez (CUB), durante el juego entre los Alazanes de Granma y los Águilas de Mexicali, correspondiente al último juego de la fase de grupos de la LIX Serie del Caribe de Béisbol, en el estadio de los Tomateros de Culiacán, México, el 5 de febrero de 2017. Foto: Ricardo López Hevia.
Carlos Benítez (CUB), durante el juego entre los Alazanes de Granma y los Águilas de Mexicali, correspondiente al último juego de la fase de grupos de la LIX Serie del Caribe de Béisbol, en el estadio de los Tomateros de Culiacán, México, el 5 de febrero de 2017. Foto: Ricardo López Hevia.

No son pocos los colegas de prensa internacional que se han acercado por estos días para preguntarnos por Carlos Benítez, a quien nunca habían visto en los más recientes equipos nacionales, pero con un protagonismo desbordado en esta Serie, al liderear las impulsadas (5), ser segundo de los bateadores (538 average) y conectar los batazos más oportunos hasta la fecha para los Alazanes de Granma.

Con 12 temporadas en casa, el camarero vive hoy el mejor momento de su carrera deportiva y parece listo para empeños mayores, dígase el IV Clásico Mundial. Sobre eso y otros temas conversamos tras el tercer partido del conjunto.

“Sí, me preparo muy bien para los momentos en que me toca batear con hombres en circulación. Voy muy concentrado al home porque me dedico a estudiar los lanzamientos que le hace el pitcher a quienes van delante de mi. Trato entonces de conectar lo que haga falta al equipo, un fly, un batazo por detrás del corredor, y si sale n jonrón, pues bienvenido sea también.

“Me siento en condiciones de integrar el equipo Cuba al Clásico. He madurado como pelotero y aunque esa decisión no es mía, espero que los técnicos me tengan en cuenta. Sería un sueño hecho realidad porque llevo varios años entre las mejores segundas bases del país, pero cierto fatalismo geográfico de vivir en Granma no ha permitido que ese rendimiento se vea”.

Sobre las emociones que va dejándole este certamen y la posibilidad de regresar a Cuba con el título, el camarero oriental tampoco esconde su felicidad y optimismo.

“Lo mío siempre ha sido salir a jugar con amor, ya sea en Yara, donde nací o aquí en Culiacán. Hace tiempo, como unos 12 años, desde que integré el equipo Cuba al mundial juvenil, no jugaba así, en un estadio de tantas condiciones. Al principio te impresiona, pero luego te acostumbras y van saliendo las cosas.

“Es la primera vez que me enfrento a lanzadores de tanta calidad, con velocidad sostenida por encima de las 90 millas y que saben cómo trabajar porque tienen oficio.

“El equipo se ve en perfectas condiciones, estamos muy unidos y la dirección de un hombre tan decente y preparado como Carlos Martí nos permite pensar en llegar a la final y pelear. El liderazgo de Despaigne también es clave, porque siempre nos habla y aconseja en el mitin, a partir de su experiencia.

“De nosotros van a hablar mucho en las Series del Caribe, por el espectáculo que estamos dando y porque llegamos sin el ruido de otros equipos, pero preparados mentalmente para ser campeones”.