César Portillo setenta años después de Contigo en la distancia (+Video)

Las composiciones de César Portillo de la Luz han sido usadas en el cine y son recordadas, por la fuerza del sentimiento que transmiten. // Foto Juventud Rebelde

Cuando se es joven, el amor golpea en el alma con la furia de un corcel enfurecido. El universo se reduce a esa persona que ha desatado las más intensas pasiones, como le sucedió a César Portillo de la Luz, allá por 1946.

No existe un momento del día / en que pueda aparatarme de ti / el mundo parece distinto / cuando no estás junto a mí.

“Mi amada existe, es una mujer que está en mi memoria, no en el recuerdo, archivada como un sueño de mi primera juventud”, reconoció varios años después.

De ese sentimiento feroz nació uno de los boleros cubanos más populares, Contigo en la distancia, pieza que el autor tardó una semana en componer y que, setenta años después, se mantiene en la preferencia de los más diversos públicos. Tanto es así, que la han interpretado artistas de varios rincones del planeta, como Fernando Fernández, Andy Rossell, Pedro Infante, Germán Valdés (Tin Tan), Christina Aguilera, Luis Miguel.

César Portillo de la Luz (1922-2013) no pensaba siquiera vivir de la música cuando compuso el tema. Para esa etapa se sostenía con su salario de pintor de brocha gorda y con el de profesor de guitarra, instrumento que desde los 17 años aprendió a tocar de forma empírica, y que perfeccionó con la ayuda de músicos de la talla de Enrique Vianajera, Enrique Cárdenas y Francisco Tárrega.

Contigo… llegó para iniciar una nueva era en la cancionística de esta nación antillana, a la vez que marcó el despertar profesional de ese notable guitarrista y compositor cubano, cuya intuición, como él mismo explicó en varias ocasiones, le valió para crear obras de una sublime elaboración poética, a lo que se suman el trabajo minucioso con las líneas melódicas y un destacable sentido armónico.

Para el creador, tanto los elementos armónicos, melódicos, rítmicos y la letra, son fuerzas que no están aisladas y que, al profundizar en cada uno de ellos, puede lograrse una pieza capaz de trasmitirle al oyente ese sentimiento que intencionó la canción y que se ha querido plasmar en ella.

Las composiciones de César Portillo de la Luz crean una atmósfera melódica que, acompañada de la poesía del texto, consiguen dialogar con el público, al punto de conmoverlo. Ese fue el estilo propio que caracterizó su quehacer artístico: el acabado de sus obras.

En las décadas de 1940 y 1950, cabarets como el Sans-Souci y el Pico Blanco del Hotel St. John, y otros centros nocturnos de la capital, fueron testigos de la producción musical y la entrega de ese trovador, referente obligatorio de la música cubana, y de quien numerosos escenarios alrededor del mundo reclamaron sus presentaciones.

Más allá del éxito explosivo de Contigo en la distancia, su debut profesional fue en el programa Canciones del mañana con Rebeca y César, que se transmitía por la radioemisora Mil diez. Rebeca era la guitarra de César. Después de ese, vendrían otros espacios en Radio Lavín y Radio Progreso, donde el creador brilló.

César Portillo de la Luz plasma en sus letras diversas inquietudes que lo rodeaban. Le canta al Che, a Vietnam, a Salvador Allende; se refiere también al contexto social donde vive, desde aspectos específicos como el trabajo. Crece musicalmente, y con él, la música y la cultura cubana en general.

Otro de sus más reconocidos aportes ha sido el fundar, junto a Ñico López, Rosendo Ruiz (hijo), Aida Diestro y Elena Burke, el Feeling, un género cuyos novedosos elementos expresivos consiguen establecer un poderoso vínculo con el público. Es intenso, desgarrador, arrastra tras de sí a multitudes.

Las composiciones de esa relevante figura del panorama musical cubano han sido usadas en el cine y son recordadas, sobre todas las cosas, por la fuerza del sentimiento que transmiten.