Cuba frente a la COVID–19, día 54: Últimas noticias

Más de 1 500 estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas se insertan hoy a las pesquisas activas. Foto: Yilianny Yera Marín.
Más de 1 500 estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas se insertan hoy a las pesquisas activas. Foto: Yilianny Yera Marín.

Por Greidy Mejía Cárdenas.

  • Erick: En primera línea contra la COVID-19 en Cienfuegos
  • Segundo paciente holguinero dona su plasma para tratamiento contra la Covid-19

icen que desde que aparecieron en las calles con nasobucos, guantes en las manos y hasta con soluciones de hipoclorito de sodio en su equipaje, la señal de alarma se encendió en los hogares. Todos los veían como extraños y los miraban con recelos. Que si son exagerados, que si no era necesario tanta protección, que si había que alejarse de quienes usaban estos “aparatos”…, y así, de a poco, la vox populi fue tejiendo argumentos que más tarde retractaría.

Más de 1 500 estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas se insertan hoy a las pesquisas activas. Foto: Yilianny Yera Marín.

Y es que con la irrupción del coronavirus en nuestro país, las personas se vieron obligadas a no dejar de usar el nasobuco o el tapabocas, como prefieren llamarle algunos. Lo que en un momento llegaron a hiperbolizar, ahora se torna rutinario en la vida de los espirituanos y en la de todos los habitantes de la nación.

De ahí que con el rostro cubierto por este medio de protección, sin otro escudo que la sensibilidad, más de 1 500 estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas Faustino Pérez Hernández de Sancti Spíritus, caminan de casa en casa para identificar síntomas gripales en la población  y con ello posibles casos de la COVID-19.

Los alumnos recibieron una preparación previa para enfrentar las pesquisas activas. Foto: Oscar Alfonso/ Escambray.

Sin temor al coronavirus.

Luis Miguel Peña Frías ya se conoce al dedillo las más de 400 viviendas que acoge el Consultorio Médico de la Familia No. 31, perteneciente al Policlínico Norte de Sancti Spíritus. Todos los días, desde bien temprano en la mañana y hasta el mediodía, este joven de cuarto año de la carrera de Medicina, junto a otros compañeros, visita los hogares ubicados en esa área como parte de las pesquisas activas que se desarrollan ante la pandemia.

Él, unido a alumnos de las especialidades de Estomatología y las Tecnologías de la Salud, controlan a la población del lugar y para ello recibieron una preparación previa.

“Antes de iniciar las pesquisas recibimos orientaciones que abarcaron desde la bioseguridad —medidas higiénicas a aplicar—, hasta la epidemiología para conocer las características propias de la enfermedad. Nos indicaron además que nuestra función es tocar a la puerta de las casas, no entrar a ellas y mantener la distancia a más de 1 metro de las personas. Si seguimos cada una de estas reglas, no corremos riesgo ninguno”, asevera con absoluta confianza Peña Frías.

Como este futuro galeno, existen otros que, movidos por el humanismo se trasladan hasta las zonas que les ha tocado supervisar.

Aliandys Lazo Otero, estudiante de quinto año de Estomatología, se mueve desde La Rotonda —donde vive— hasta el Policlínico de Olivos I, ubicado en las cercanías de la Terminal de Ómnibus Intermunicipal, en la cabecera provincial.

“Desde fuera de los domicilios damos charlas educativas en las que más allá de explicar los síntomas de la COVID-19, insistimos en puntualizar cómo debe prevenirse, además de brindar apoyo emocional a la población que tanto lo necesita en este momento”, destaca Lazo Otero.

No obstante —aclara el futuro estomatólogo— si en el intercambio con las familias identificamos algún tipo de sintomatología relacionada con la enfermedad, lo reportamos de inmediato al consultorio y  partir de ese momento se realizan los exámenes para ver si son sospechosos de padecer el virus.

“Que si tuve temor, confieso que un poco. Es normal, sobre todo cuando detectas algunos casos dudosos. Pero te sobrepones porque nuestra misión como profesionales de la Salud es ayudar”, constata Ana Mary Perera Lago, quien cursa el cuarto año de Medicina.

Una oportunidad para crecerse.

Aunque en la actual etapa los estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas se desligan un poco de los textos escolares para dedicarse a las pesquisas, a través de esta acción llevan un mensaje educativo a cada familia. Así lo confirma Daniel Hernández Jiménez, alumno de tercer año de Medicina: “Esta es una enfermedad que no tiene cara. Por eso le recalcamos a la gente la necesidad de informar sobre cualquier síntoma que presenten”.

“Nunca le daremos la espalda a esta situación”, apunta Peña Frías; y Ana Mary argumenta: “Porque nos sentimos útiles al ayudar a los demás”.

Si bien es cierto que la COVID-19 alarma en estos tiempos, solo la responsabilidad y el autocuidado alejarán a un virus que no cree en distinciones.

Los futuros profesionales identifican síntomas gripales y posibles casos de la COVID-19 en el territorio. Foto: Greidy Mejía Cárdenas/ Escambray.

“Necesitamos que nuestros universitarios se cuiden, porque hoy están asumiendo una tarea prioritaria para el país. Estamos muy orgullosos de ellos y este rol que desempeñan responde a la formación que reciben como futuros trabajadores de la Salud”, aseveró Frank Sosa Pérez, miembro del Buró Provincial de la UJC, que atiende la esfera educacional.

“De nosotros depende contener el contagio en la provincia. Hacemos lo que nos gusta y cada uno de los estudiantes se siente comprometido con esta tarea”, concluye Yilianny Yera Marín, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria en la Universidad de Ciencias Médicas.

(Con información de Escambray)

Erick: En primera línea contra la COVID-19 en Cienfuegos

Erick Hernández Morfi. Foto: Karla Colarte.

Encuentro a este muchacho a la entrada de un Centro de Aislamiento para contactos de sospechosos y enfermos de la Covid-19, esa epidemia que mantiene, a la mayoría de los cubanos y a casi todo el planeta, alejados de las rutinas habituales, porque permanecer en casa es ahora la palabra de orden. Sin embargo, Erick Hernández Morfi, a sus escasos 21 años, está en el lugar apropiado, y en el momento indicado; es técnico medio en Vigilancia y lucha antivectorial.

“Mi función es aquí en la puerta, en la desinfección a la hora del arribo de personas que permanecerán aisladas. Se procede con los vehículos en que llegan y tras subir a los pisos superiores, la escalera, entrada y todo el lobby”, es temprano en la mañana, sobre las 9:00 aproximadamente, y ya a Erick le corre sudor por todo el rostro, pues ha tenido un amanecer de dura faena.

¿Al llegar a casa adoptas las medidas de desinfección propias, con quién convives?

“Sí, claro, eso lo aprendí desde la escuela, me cuido mucho, y cuido a mi madre, con quien vivo, aunque ella es bien insistente en la protección, es microbióloga y se encuentra trabajando, la mayoría de las veces llega tarde o se queda trabajando toda la madrugada, se llama Mileydi. Yo me quedo en el centro durante cuatro días, y trabajo a la hora que se precise, me llaman a la habitación. Luego paso días en casa, en aislamiento y todas las mañanas los de la pesquisa se preocupan por mi estado de salud”.

¿Consideras este trabajo importante? ¿Pensaste te enfrentarías a una epidemia de este tipo?

“No, temas como estos los dimos en clase y no pensé lo viviría, y menos tan pronto, una gran epidemia solo la imaginaba como tema de una película o una serie. Pero aquí estoy, trabajando, aunque a veces alguien se moleste porque le fumigamos un bolso o una mochila, pero es necesario, todos somos importantes en esta lucha contra el SARS-CoV-2, un enemigo que parece salido de la ciencia ficción, pero que es real”.

Segundo paciente holguinero dona su plasma para tratamiento contra la Covid-19

Por Alfredo Carralero Hernández.

El licenciado en enfermería Rudeilis Pérez Pupo, paciente asintomático de alta epidemiológica tras dos pruebas de PCR negativa se sumó este sábado al Programa de Plasmaféresis, segundo entre los casos recuperados de la COVID-19 en Holguín en aportar su plasma hiperinmune con vistas a ser empleado en el tratamiento de enfermos graves o críticos con el nuevo coronavirus.

Foto: David Gómez/Juventud Rebelde.

Pérez Pupo fue contacto de un viajero procedente de España durante su traslado desde  Banes al hospital Fermín Valdés Domínguez, de la ciudad de Holguín, a finales de marzo, precisa la página digital del semanario holguinero Ahora.

De esta manera, añade la publicación, el paramédico del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) y vecino del barrio rural de San Lorenzo, en el Cruce de Mir, municipio de Calixto García, se sumó al Programa de Plasmaféresis, por lo cual asistirá una vez por semana durante un mes para cumplir los procedimientos indicados a donantes ante la situación epidemiológica que origina la contagiosa enfermedad.

Tras haber donado los 600 mililitros de plasma hiperinmune a través de la Plasmaféresis automatizada, Pérez reiteró que ese era su aporte a pacientes que vio muy de cerca mientras él estuvo hospitalizado con el nuevo coronavirus, por lo cual está solidarizado con todas aquellas personas que luchan contra la pandemia, sobre todo los que se encuentran en estado grave o crítico, y que no han podido desarrollar una respuesta inmune eficaz.

En sus declaraciones significó que este humanitario paso no es nuevo para él, pues en sus 48 años de edad ha hecho 40 donaciones de sangre. La profesionalidad del equipo de Plasmaféresis integrado por el doctor Ulises Cruz, hematólogo y los licenciados Onelquis Ramírez y Alejandro Sánchez Pérez en el Banco Provincial de Sangre volvió a imponerse, refiere AHORA al trascurrir el procedimiento en el tiempo establecido y con excelentes resultados, al igual que en la primera donación aportada  por Iliana Pérez, residente  en la comunidad de Guayacán del tunero municipio de Jesús Menéndez

Esta paciente, ingresada también en la instalación médica holguinera  por contraer la infecciosa enfermedad, fue la primera, luego de recibir la alta médica y epidemiológica y continuar desde casa los tratamientos indicados en donar igualmente su plasma hiperinmune a través del programa Plasmaféresis automatizada para el tratamiento de enfermos en estado grave o crítico por la COVID-19.