Cuba, primer país de las Américas en realizar estudio de incidencia de la COVID-19

El estudio abarcó a 1 300 familias de todo el país en la tercera etapa de selección. Foto: Ismael Batista Ramírez
El estudio abarcó a 1 300 familias de todo el país en la tercera etapa de selección. Foto: Ismael Batista Ramírez

¿Cómo se transmite la COVID-19 entre personas asintomáticas? ¿Cuántos casos no fueron detectados? ¿Cuál es la magnitud de la cantidad de asintomáticos? ¿Cuál ha sido la respuesta inmune de la población cubana ante el nuevo coronavirus? ¿Cuáles son los principales factores de riesgo para contraer la infección y cuál ha sido la evolución de los contagiados?

Son esas algunas de las interrogantes que busca esclarecer la Investigación Nacional de Incidencia y Prevalencia de la infección por SARS-COV-2, primera de su tipo en Cuba y en la región de las Américas, según la doctora en Ciencias Vivian de las Mercedes Noriega Bravo, especialista de primer y segundo grado en Epidemiología, y jefa del equipo de investigadores.

De acuerdo con Noriega Bravo, el estudio de la infección por este nuevo virus, desde marzo de 2020, no ha sido solo la respuesta a un reclamo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino que es parte de las intervenciones implementadas por el Gobierno cubano para el control de la epidemia y apoyo a las decisiones en el tránsito hacia las fases de recuperación y normalidad del país.

LA DINÁMICA EPIDEMIOLÓGICA EN UN ENFRENTAMIENTO EXITOSO 

Hasta el momento en que comenzamos, España era el único país que había iniciado un estudio similar, explica la doctora Noriega Bravo, quien lleva a cabo la investigación clasificada como un estudio de cohorte prospectiva.

Procedimientos estadísticos y matemáticos facilitan a los científicos resolver el dilema de los asintomáticos, pues la investigación pone a trasluz que, entre la población supuestamente sana, hay personas con memoria inmunológica y títulos de anticuerpos detectables que han estado en contacto con el coronavirus, pero sin síntomas.

Esas personas, como no eran contactos de un caso confirmado o de un viajero internacional, ni se encontraban dentro de ningún grupo de riesgo, no fueron detectadas mediante las actividades de vigilancia epidemiológica, lo cual representa un riesgo ante el cual debe reaccionar el sistema de Salud.

Conocer la dinámica epidemiológica a nivel nacional es medular para adoptar medidas eficientes que contribuyan a la contención de la pandemia. Por eso, explica la epidemióloga Noriega Bravo, el primer objetivo de la investigación fue estimar la prevalencia de infección por SARS-COV-2 en el país. Luego se analiza la respuesta inmune e incidencia acumulada según las principales características sociodemográficas, y se determina el grado en que prevalecen individuos con infecciones asintomáticas o subclínicas, y los rasgos fundamentales de quienes están en ese caso.

El estudio incluye la identificación de los factores de riesgo de contagio más importantes, y la evaluación de los cambios en la morbilidad, así como en la presencia de anticuerpos.

DE LA ETAPA EPIDÉMICA A LA RECUPERACIÓN

Teniendo como bases el protocolo estándar sugerido por la OMS para los estudios epidemiológicos de la COVID-19 y la experiencia de expertos cubanos, se diseñó una muestra representativa de la población, acorde con las posibilidades del país en ese momento, como parte de la cual fueron seleccionadas al azar personas de las 15 provincias, excepto de la Isla de la Juventud.

La científica comenta que se seleccionaron 70 municipios, 260 consultorios del médico de la familia de esos territorios y, de cada uno, cinco familias al azar, hasta llegar a las 1 300 familias en la tercera etapa de selección. Este proceso comprendía personas supuestamente sanas de todas las edades, excluyendo a menores de 15 días de nacidos que estuvieran en sus casas, hasta alcanzar las 4 000 personas.

Se ha realizado seguimiento a una muestra inicial de 3 896 personas, evaluadas en cuatro mediciones, y se está procesando la información para el análisis longitudinal de la misma y, finalmente, brindar resultados, puntualiza Noriega Bravo.

Las mediciones se realizaron cada 28 días aproximadamente (dos periodos de incubación). En todas se aplicó un cuestionario para explorar distintas variables y se hicieron estudios de laboratorio.

En la primera medición se realizó un estudio viral por Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), y en las segunda, tercera y cuarta se determinaron títulos de anticuerpos IgG (es una proteína que reconoce, capta y bloquea los virus) contra el SARS-COV-2, utilizando el sistema suma, de tecnología cubana. La última medición incluyó también PCR, para determinar no solo cómo se había comportado la memoria inmunológica, sino la evolución de las personas en el tiempo.

El estudio se inició en la etapa epidémica y culminará en la fase de recuperación, o sea, que las cuatro mediciones se ubican temporalmente en los cambios de las fases I-III trazadas en el Plan nacional de enfrentamiento a la COVID-19, teniendo en cuenta que, en cada momento del estudio, algunas provincias estarían en fases diferentes.

ESTIMACIONES PRELIMINARES

Resultados preliminares arrojan que una parte de la población supuestamente sana, había adquirido la infección viral; interpretadas en una primera medición como infecciones activas (mediante la PCR) y, posteriormente, como infecciones previas o no recientes, detectadas a través de anticuerpos IgG contra el SARS-COV-2, refiere la científica.

La especialista en Epidemiología también señala que el estimado de personas con presencia de anticuerpos IgG presupone que una parte de nuestra población ha estado en contacto con el virus y no ha desarrollado síntomas de la enfermedad.  

El 90 % y más de esas personas habrían estado asintomáticas al momento de ser estudiados. Digamos que, alrededor del 16 de mayo, en ocasión de realizarse la primera medición, el 89,7 % del total estimado de individuos con infección activa estaba asintomático, y a mediados de agosto, lo estaba el 88,8 % de los infectados previamente, destaca Noriega Bravo.

Solo una exigua fracción de los infectados desarrolló síntomas luego de ser evaluados, hecho que los convertiría en presintomáticos, pero la mayoría se mantuvo como asintomático, con el consiguiente riesgo epidemiológico para la población general.

Muchos de los asintomáticos se ubicaban geográficamente en municipios con localización dispersa de casos confirmados de la COVID-19, y en asentamientos poblacionales donde no ha habido casos conocidos de la enfermedad.

Los resultados preliminares de este estudio alertan nuevamente sobre la importancia de los individuos con infección asintomática, sobre todo ahora, en la «nueva normalidad».

EL COMPROMISO CON LA CIENCIA CUBANA

Los investigadores integran un Grupo central de expertos, adjunto al Grupo temporal de trabajo del Ministerio de Salud Pública, y también equipos de profesionales del nivel primario de atención, que laboraron en las diferentes provincias y municipios del país.

Existe una expectativa grande con los resultados de la investigación a nivel internacional, pues en Cuba la respuesta de la población al estudio ha sido magnífica, y se alcanzó un alto porcentaje de participación de los encuestados.

«Un grupo de investigadores tenemos el compromiso de continuar trabajando en esta línea para seguir contribuyendo con evidencias científicas a una mayor efectividad en la toma de decisiones», aseveró la doctora en Ciencias.