El cielo de este octubre reserva una sucesión de encuentros entre la Luna, los planetas y las estrellas, además de dos lluvias de meteoros que atravesarán la atmósfera terrestre.
Uno de los acontecimientos más llamativos llegará en las primeras horas de este martes 6: la Luna ocultará a Júpiter para observadores de determinadas regiones de América del Norte, el Caribe y África. En otros lugares, ambos astros aparecerán simplemente muy próximos en el cielo.
Este fenómeno será particularmente interesante porque no desaparecerá solamente Júpiter. Desde las regiones donde el fenómeno sea visible, sus cuatro grandes lunas galileanas – nombradas Ío, Europa, Ganímedes y Calisto- también participarán en la secuencia.
La desaparición y posterior reaparición del planeta ocurrirá cerca del amanecer, por lo que será necesario disponer de un horizonte despejado hacia el este y, según el lugar, de unos binoculares .
El espectáculo continuará el 7 de octubre con un encuentro mucho más sencillo de observar porque Venus y Mercurio aparecerán próximos en el cielo vespertino, poco después de la puesta de Sol.
La observación será más favorable en las latitudes bajas del hemisferio norte y, especialmente, desde el hemisferio sur. Mercurio estará cerca del horizonte, mientras Venus, mucho más brillante, puede servir como referencia para localizarlo.
Las Dracónidas bajo una Luna favorable
Entre el 8 y el 9 de octubre alcanzará su máximo la lluvia de meteoros de las Dracónidas. No se trata habitualmente de una de las lluvias más abundantes del año porque, en condiciones ideales, pueden observarse alrededor de diez meteoros por hora.
Su particularidad, a diferencia de muchas otras lluvias, radica en que se aprecia mejor durante las primeras horas de la noche, cuando la constelación de Draco -el Dragón- se encuentra suficientemente elevada.
Este año las condiciones lunares favorecerán especialmente la observación. La Luna nueva ocurrirá el 10 de octubre, de modo que durante el máximo de las Dracónidas habrá muy poca luz lunar que oculte los meteoros más débiles.
El 10 de octubre llegará la Luna nueva, que marcará uno de los mejores momentos del mes para observar objetos de débil luminosidad en el cielo profundo debido a la ausencia de brillo lunar. Una semana después, el 18, se producirá el cuarto creciente.
Las Oriónidas, herencia del cometa Halley
La segunda gran lluvia de meteoros del mes llegará entre el 21 y el 22 de octubre. Las Oriónidas son producidas por partículas dejadas a lo largo de su órbita por el cometa Halley, que la Tierra atraviesa cada año. Los meteoros parecen proceder de la dirección de la constelación de Orión, aunque pueden aparecer en cualquier región del cielo.
Este año, sin embargo, la Luna interferirá parcialmente con la observación. Una Luna creciente iluminará el cielo durante buena parte de la noche y hará desaparecer de la vista algunos de los meteoros más tenues.
La mejor oportunidad para contemplar esta lluvia de meteoros serán las horas previas al amanecer, después de que la Luna se haya ocultado. Las Oriónidas son conocidas por sus meteoros rápidos y ocasionalmente por producir brillantes bólidos.
https://ciencia.nasa.gov/ciencias-terrestres/consejos-de-la-nasa-para-observar-el-cielo-en-octubre-de-2026/
La Luna vuelve a encontrarse con Saturno y las Pléyades
Entre el 24 y el 25 de octubre, la Luna pasará cerca de Saturno, en una conjunción aparente que podrá contemplarse durante buena parte de la noche desde numerosos lugares del planeta.
El día 26 llegará la Luna llena de octubre, tradicionalmente conocida en buena parte del hemisferio norte como Luna del Cazador. El instante exacto de la fase llena será a las 04:11 UTC.; en Cuba, las 12:11 de la madrugada de ese lunes 26.
El mes cerrará con otro encuentro celeste especialmente fotogénico. Durante las noches del 27 y 28 de octubre, la Luna pasará cerca de las Pléyades, el conocido cúmulo estelar también llamado las Siete Hermanas, que puede distinguirse a simple vista como un pequeño grupo de estrellas.
Es así que el calendario celeste de este octubre ofrece casi cada semana una razón para mirar al cielo, incluyendo dos lluvias de meteoros.