El deber cumplido para ganarle a la Covid-19

Francisco de los Ángeles Cañete Aguilar, licenciado en microbiología, ayuda en la lucha contra la Covid-19 en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Celia de Manzanillo / Foto cortesía del entrevistado

Amor con amor se paga, siempre se escucha por ahí, pero cuando se trata de ayudar a los demás y contribuir a salvar vidas, esta frase va aún más allá de lo que pudiéramos imaginar.


Cuando en el año 2006 recibiera su título como licenciado en microbiología, Francisco de los Ángeles Cañete Aguilar, no pensó nunca tener que enfrentar una situación como la que hoy vive en el hospital Clínico Quirúrgico Docente Celia Sánchez Manduley de esta ciudad, lugar donde trabaja desde entonces.


El permanecer por 14 días en constante tensión y atareo parece no intimidar a este joven, que tiene mucho que agradecer al programa de Cursos de Superación integral para Jóvenes, ideado por nuestro Comandante en Jefe, y donde este muchacho encontró su segunda oportunidad de estudio.


“Estoy en mi segunda rotación aquí en la atención a pacientes vinculados a la COVID-19, -comenta- desde que indicaron que nuestro centro asistencial recibiría a personas contagiadas con coronavirus yo sabía que tenía que enfrentar esta tarea, pues es nuestra especialidad la vinculada con la toma y procesamiento de muestras ya sea de test de antígeno como de PCR”.

Francisco de los Ángeles Cañete Aguilar, licenciado en microbiología / Foto cortesía del entrevistado


¿Cómo asumiste este nuevo reto en tu carrera profesional?


“Bueno no es la primera vez que yo me enfrento con epidemias, recordemos que el brote de cólera que tuvimos hace unos años, comenzó por aquí, por Manzanillo y fui uno de los encargados de los diagnósticos en el laboratorio de aquí, del Celia Sánchez, pero no tiene nada de similitud, esta experiencia es única, es inigualable lo que el mundo enfrenta hoy.
“No se puede comparar la Covid-19, a punto de partida por todo el riesgo epidemiológico al que te enfrentas, como lo que aprendes porque es una enfermedad nueva y tomas nuevos conocimientos tanto para cuidarte, quererte un poquito más y cuidar a los demás; te obliga a estudiar y ver nuevas formas de estudios y superación”.


¿Cuánto le aporta esta nueva tarea como persona y profesional?


“Muchísimo, primero te obliga a ampliar tus conocimientos a buscar cada vez más información, ver nuevos estudios que en el mundo se están haciendo en cuanto a su forma genética, secuela y consecuencias de padecerla, forma de tratarla, protocolos de actuación; todo eso te da pie a estar constantemente buscando y autopreparándote.
Como persona es una vivencia que se queda grabada dentro de ti, convives con tus compañeros de trabajo como familiares durante 14 días, son prácticamente las únicas personas que ves en ese tiempo, con las que estás en constante intercambio.

“Aquí en el laboratorio trabajamos dos técnicos de laboratorio clínico, un fumigador, el microbiólogo, que es el mayor responsable de todo el trabajo y se nos ha incorporado recientemente un Doctor en Estomatología como prestación de servicio; de estos últimos, confieso que dudé al principio, porque ellos no están desde su perfil muy relacionados con esta espacialidad, pero al solicitar el hospital ayuda para esta labor los estomatólogos de aquí dieron su paso al frente y están desempeñando un excelente papel como “microbiólogos” ; son capacitados para la tarea y ejercen una ayuda a todo el desempeño del laboratorio, increíble.

Parte del equipo del laboratorio de microbiología del hospital Clínico Quirúrgico Docente Celia Sánchez Manduley / imagen Lilian Salvat Romero


“Todos somos como una familia, el trabajo es de todos y lo hacemos por igual, siempre pensando que hay personas que esperan su resultado negativo para volver a sus casas”.


Entre charlas y risas este joven le cuenta a esta periodista de su interés constante de superación que lo ha llevado a lograr una Maestría en enfermedades infectocontagiosas, y casi terminado su doctorado, del que confieso me interesó mucho por su tema novedoso e innovador; además su disposición se extiende del laboratorio a las aulas, para la formación de las nuevas generaciones de microbiólogos en esta porción sur oriental.


Sin dudas un agradecido: “tengo mucho por lo que retribuir, y no cejaré en el empeño, como hizo la Revolución en su tiempo, de ayudar a jóvenes desvinculados y sin expectativas de superación, así quiero yo contribuir con mi granito de arena a esta lucha que se torna cada vez más difícil; un enemigo invisible y muchos irresponsables en la calle creyendo que es un juego; las autoridades y todo el personal de salud y los voluntarios tratando de ganarle al coronavirus. Pero aún así, aquí estaremos firmes brindado nuestro aporte donde haga falta”.

Francisco de los Ángeles Cañete Aguilar, licenciado en microbiología / Foto cortesía del entrevistado


Días sin apenas descanso, trabajo minucioso, cuidado extremo, riesgo de contagio por la exposición directa con el virus, y ni hablar de la familia que vive jornadas en tensión por esos valientes que lo dan todo para salvar vidas; nuevas vivencias, pero sobre todo la satisfacción del deber cumplido.