Juveniles del Béisbol 5 regalaron oro olímpico

Cuando el equipo mayor cubano de Béisbol 5 encajó hace alrededor de un mes su primera derrota histórica decíamos que no era momento para el desconsuelo, y mucho menos para bajar la cabeza.

Ese resultado sirvió como una llamada de atención, una de esas señales que llegan a tiempo para recordarnos que en el deporte, como en la vida, nada permanece quieto y cada victoria exige volver a empezar.

Muy bien lo aprovecharon los juveniles, que en el marco de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2026 arrancaron también con su primer revés en toda lid, pero nuestros muchachos dejaron el alma sobre la cancha y tomaron desquite de Taipei de China en la final.

Lo hicieron, además, haciendo caso omiso a las adversas circunstancias en las que se entrenan, no solo en el Béisbol 5, sino en cada disciplina deportiva del país. Hay días en que faltan recursos, espacios adecuados, implementos, descanso. Hay jornadas en las que el entusiasmo debe suplir muchas carencias y la voluntad termina siendo el principal material de entrenamiento. Por eso, cuando las cosas no salen como uno quisiera, corresponde mirar el panorama completo antes de emitir un juicio.

Y el panorama dice que hay razones para sentirse orgullosos. Hemos notado que cada vez se les complica más a nuestros planteles conquistar los títulos, y lejos de representar necesariamente un demérito, esa realidad constituye una prueba evidente del interés que otras naciones están poniendo en una modalidad que crece con rapidez.

El Béisbol 5 ha dejado de ser una curiosidad, una variante menor o un juego destinado a los márgenes. Se expande, gana seguidores, suma programas de preparación y adquiere una presencia internacional que ya no puede ignorarse.

Cuba asistió a la cita mundial de Senegal con buena parte del mismo plantel bisoño que se coronó en el certamen continental donde cayeron los mayores, pero en el Complejo Tour de l’Oeuf todo se complicó cuando enfermó la bicampeona mundial juvenil Adis Yudith Espinel, y esto dejó al plantel sin su principal referente femenino.

No obstante, Rachel Medina tiró del carro, tanto en primera como en tercera base, y fue considerada con justicia la Jugadora Más Valiosa de Dakar 2026.

Dentro de un mes aproximadamente viviremos el gran compromiso anual de este deporte: el Campeonato Mundial absoluto que se celebrará en Puerto Rico, en diciembre.

Se dice muy fácil eso de ser campeón de todo. Lo difícil es sostener ese dominio cuando el mundo comienza a mirar, a aprender y a competir con mayor seriedad. Detrás de cada título cubano hay un esfuerzo mayúsculo, una suma de renuncias y desvelos que no siempre se ven en la fotografía final. Más aún cuando los nuestros se preparan en condiciones que distan mucho de ser ideales.

Por eso hay que valorar lo conquistado, aceptar lo que falta y continuar, ahora es momento del aprendizaje y una oportunidad para volver más fuertes para convertir aquel tropiezo en suelo venezolano en memoria útil.

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