La mano de la mujer

Mujeres manzanilleras. Archivo RG/ Marlene Herrera Matos

Es sin dudas la mujer, una fábrica natural donde se gesta la vida, es ayuda idónea del hombre desde inicios de los tiempos, aún y cuando fue discriminada y mal llamada el sexo débil, no se puede mencionar una batalla sin que haya tenido la intervención directa o indirecta de una fémina.
Son un arsenal de habilidades, capaces de desempeñar más de una tarea a la vez; mujer virtuosa ¿Quién la hallará? porque su estima sobrepasa largamente a las piedras preciosas, reza un proverbio que describe exactamente como son.
La cubana es digna de reconocer en todos los ámbitos, siempre destacada y dispuesta a asumir cualquier responsabilidad; sin ellas la obra de la Revolución no habría sido posible.
En cualquier momento de las luchas patrias ahí está la intervención de una dama, son protagonistas sueños y realidades, de todo el avance y desarrollo social, su empoderamiento es decisivo para la perfección de toda la obra social que se lleva a cabo en esta sociedad socialista, humanitaria y de igualdad.
Si retrocedemos en la historia vemos como en 1869, en plena guerra, la camagüeyana Ana Betancourt dijera: “la mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa en la que una revolución nueva rompa su yugo y le desate las alas”… Luego de casi cien años se materializa este anhelo de muchas, en su gran mayoría analfabetas y dedicadas a los quehaceres domésticos.
Después de esto, varias han tenido que ver con reveses y victorias; pero cada una con una página gloriosa que abrió el camino para reconocimiento de los derechos constitucionales en los aún en estos días se trabaja para su total inserción social.
Hoy las vemos en labores hogareñas, ante un buró de trabajo en cualquier puesto laborar en una empresa, en la siembra de alimentos, en una obra de teatro o una puesta de ballet , manejando carros pesados, ocupando cargos de dirección en importantes sitios, o en la fabricación de una vacuna que termine con la pandemia provocada por el nuevo coronavirus; en todo siempre está la mano de la mujer